Fariseos

Revista Sin embargo. México D.F. a 21 de mayo de 2015.

Por Jorge Javier Romero Vadillo. Politólogo. Departamento de Política y Cultura de la UAM Xochimilco.

“Poco hizo falta para que las buenas conciencias desataran un linchamiento despiadado contra el presidente del Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Bastó con que alguien filtrara la conversación precisa, aquella que lo pillaba en el terreno de la incorrección política, mantenida en el ámbito de la privacidad y la confianza, ahí donde uno supone que puede desahogar sus frustraciones y descargar los fardos y presiones de la responsabilidad pública. La ingenuidad del consejero presidente del INE fue creer que su derecho constitucional a la inviolabilidad de sus conversaciones era respetado. No es así: hoy en México, como en los tiempos de la República Democrática Alemana, donde la Stasi espiaba a todo ciudadano y registraba cualquier desliz que lo alejara de la ideología justa y de la línea del partido.

“La cargada de fariseos se desató de inmediato, inducida además por las cabezas engañosas de los periódicos que convirtieron una burla desafortunada a una persona concreta en la mofa a todos los indígenas del país. … Nadie ha tratado de averiguar quién era el chantajistas que le exigía al presidente del INE una ilegalidad. Nadie siquiera se ha interesado por conocer si de verdad el personaje representa a alguna comunidad indígena real o si, como se desprende de la conversación, no es más que un impostor que se finge indio. De lo que se trata es de despellejar al funcionario, desprestigiarlo y debilitarlo en el momento más delicado de su gestión.

“Tampoco las buenas conciencias se indignan ante la violación de los derechos constitucionales del afectado. …”

“Nadie clama por perseguir al que amenaza con boicotear las elecciones ni a quienes realizaron las escucha ilegales, sino al que emitió un exabrupto. Los linchadores, convertidos en paladines de la corrección política, claman como si a ellos nunca se les hubiera escapado un cuesco en un lugar inapropiado, como si nunca en la privacidad de sus casas o entre sus íntimos se hubieran mofado peyorativamente de alguien.

“A diferencia de muchos de quienes ahora quisieran empalarlo en la plaza pública, que asistieron a escuelas privadas para no mezclarse con los “nacos”, Lorenzo ha estudiado siempre en escuelas públicas. Es, además, un estudioso serio y riguroso, cosa de la que están muy lejos la mayoría de sus críticos. Como funcionario, siempre ha respondido a convicciones basadas en el derecho y en la justicia.”

Más info en: http://www.sinembargo.mx/opinion/21-05-2015/34848

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