La situación geográfica de paraderos como el de Taxqueña exige soluciones específicas de regeneración que respondan a su funcionalidad, entre ellas transporte de calidad, redensificación de las zonas aledañas y fomento del comercio.

El deterioro de los 49 Cetram los ha convertido en “cuellos de botella”, dicen expertos; proponen articularlos y desahogarlos con transporte de calidad

EXCELSIOR                   Por: Francisco Pazos               30/11/14

El crecimiento descontrolado de la mancha urbana de la ciudad y su zona metropolitana sobrepasó la capacidad de gestión del transporte público y distribución de viajeros para los que fueron pensados los Centros de Transferencia Modal (Cetram).

Los nodos centrales para la distribución de usuarios del transporte público cedieron al estiramiento desigual de la ciudad, cuya superficie creció entre 1980 y 2010 a un ritmo de 6.57 por ciento anual, mientras su población lo hizo a una tasa de 1.78 por ciento en el mismo periodo.

La llegada de los diferentes tipos de servicio a los llamados paraderos no fue capaz de reordenar el manto que fue tejiendo el ambulantaje, la delincuencia y la insalubridad que se extendió por sus pasillos, andenes y lanzaderas.

Caos, falta de espacio y constantes asaltos han sido denunciados por usuarios del paradero de Pantitlán

Los paraderos de Pantitlán, Indios Verdes, Taxqueña, Tacubaya y Cuatro Caminos, por mencionar algunos de los 49 Cetram que existen como estaciones terminales o de conexión en la ciudad, son ejemplos elocuentes del deterioro que afecta a este tipo de infraestructura.

“Al no haber una planeación, parece que los Cetram son parches en los cuales se lleva a los pasajeros, pero ni siquiera se les acerca a la estación. Es mucho tiempo perdido y son inseguros. Son ‘cuellos de botella’ que tienen que resolverse”, apuntó Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con el estudio Megacentralidades que publicó Sol Camacho, los 49 Cetram de la ciudad ocupan un área de 707 mil metros cuadrados de superficie en la que llegan 27 mil unidades de transporte público, las cuales transportan a 5.7 millones de personas todos los días desde sus terminales.

Por afluencia diaria de usuarios, los Cetram de Pantitlán, Indios Verdes y Taxqueña son los más importantes de la capital, al recibir todos los días a un millón 100 mil, 950 mil y 750 mil pasajeros diarios, respectivamente, usuarios cuyos medios de transporte principales son el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro y los servicios concesionados de microbuses, autobuses y vagonetas.

La situación geográfica de estos tres paraderos exige soluciones específicas de regeneración que respondan a su funcionalidad: como terminales para los viajes metropolitanos, en el caso de Pantitlán e Indios Verdes, o como terminales de paso para articular viajes que se generan dentro de la ciudad, como lo es Taxqueña.

“Nadie quiere ir a Indios Verdes, es absurdo que los sistemas de las dos entidades tengan que pararse en los límites. Si tuviéramos un sistema que pasara por Indios Verdes pero también continuara hacia la ciudad sería mucho más atractivo, la gente no quiere ir a Indios Verdes: van porque ahí es a donde llega el transporte.

El comercio informal se extiende por pasillos y andenes sin importar que obstruya el paso de miles de usuarios. Fotos: Daniel Betanzos, Eduardo Jiménez, Karina Tejada y Luis Enrique Olivares

“Tenemos que pensar en cómo desahogar y hacer funcionales estos centro de transferencia modal y desde luego articularlos entre ellos para tener una red de primer nivel con alta afluencia para hacer la parte comercial atractiva”, explicó.

La fórmula para atender estos sitios de concentración de transporte y principalmente de usuarios la conforman tres elementos que Baranda consideró fundamentales para motivar la regeneración: transporte de calidad, redensificación de las zonas aledañas y fomento del comercio.

“Si se mejora la funcionalidad de los sistemas de transporte empieza a haber un efecto virtuoso, no sólo pensando en la estación, sino que alrededor de uno o dos kilómetros de estos Cetram se consolide la seguridad, que se hagan rediseños arquitectónicos y con incentivos para que la IP invierta bajo un plan de largo alcance con usos de suelo diferentes”, detalló el especialista.

La mejora del transporte público juega un papel fundamental en el proceso de reordenamiento de los paraderos, no sólo como concentradores de servicios para la movilidad, sino como puntos de encuentro para las personas.

“La vocación de los Cetram es básicamente conectar los diferentes modos de transporte, pero el equipamiento urbano puede disparar un mejor desarrollo del contexto. Esto depende mucho de la definición de la planeación zonal circundante que garantice seguridad, potencialización del comercio y mejores condiciones para las personas que ahí habitan”, explicó Fernando Páez, director de Transporte del Centro de Transporte Sustentable EMBARQ (CTS).

El estudio que elaboró Sol Camacho, con apoyo del ITDP y la embajada británica, califica este proceso como la construcción de centralidades urbanas que abren la posibilidad para que los paraderos se transformen en zonas de regeneración con influencia en los entornos a los que pertenecen.

El 26 de noviembre pasado Excélsior publicó una encuesta de percepción de los usuarios del transporte público que viajan del Estado de México al Distrito Federal, en el que se reveló que 44 por ciento de las personas  que usan medios de transporte público estarían dispuestos a dejarlos por un vehículo particular.

El cambio de preferencia tiene que ver con la inseguridad, poca eficiencia y costo de los servicios públicos, situación que se refuerza por las condiciones que afectan a los paraderos: delincuencia, ambulantaje, suciedad y falta de información.

El comercio ambulante en las inmediaciones de los Cetram concentra al menos cinco mil 548 vendedores. En la imagen, el de Indios Verdes.

“El ambulantaje no deja pasar a la gente; en las mañanas es un caos porque dejan un espacio muy pequeño. Una vez una chica quedó trenzada entre el barandal y un camión y esto no me hace sentir segura”, dijo Josefina Medina, usuaria del paradero de Pantitlán.

“Cruzar al Mexibús es muy peligroso. Además es inseguro”, señaló Érica, otra usuaria.

El Gobierno del Distrito Federal (GDF) ha puesto en marcha un proceso de regeneración que ya tocó al Cetram de El Rosario, al que llegará la Línea 6 del Metrobús, y seguirá con el paradero de Chapultepec.

El Centro de Transferencia Modal de Cuatro Caminos es ejemplo del deterioro que afecta a este tipo de infraestructura.

Apuntan mal manejo

Los fenómenos de inseguridad, desconexión de los servicios de transporte, inseguridad y marginalidad que afectan a los Centros de Transferencia Modal (Cetram) de la ciudad están vinculados con una deficiente administración de sus instalaciones y del espacio público circundante.

Desde 1969, esta infraestructura, que fue diseñada para concentrar, ordenar y distribuir los viajes que llegaban a la capital de la zona metropolitana y aquellos que se generaban dentro de la urbe, ha cambiado de administración en al menos cuatro veces.

“La administración de los Cetram, desde mi punto de vista, está un poco descuidada; en las afueras hay una invasión del espacio público que no permite que funcionen adecuadamente. Los temas de accesibilidad y facilidad para el ingreso de los peatones es un tema muy difícil. Se tendría que poner el foco en mejorar su logística de operación”,  dijo Fernando Páez, director del Transporte del Centro de Transporte Sustentable EMBARQ México (CTS).

Desde su creación a finales de la década de 1960 y hasta 1993, estos paraderos estuvieron bajo la administración de Sistema de Transporte Colectivo (STC), medio de transporte masivo que articula los viajes que llegan a través de servicios concesionados.

Al concluir la gestión del STC, las administraciones delegacionales fueron las encargadas, durante un año, de gestionar la operación de los paraderos y posteriormente la Secretaría de Transporte y Vialidad, ahora Secretaría de Movilidad, se hizo cargo hasta 2010.

En los últimos cuatro años, la administración de los 49 paraderos que existen en la ciudad la encabeza la Coordinación de los Centros de Transferencia Modal, a cargo de la Oficialía Mayor del Gobierno del Distrito Federal.

Más info: http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2014/11/30/995066

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