Wertman, ¿ciudadano?, sí pero cargado de recursos públicos y privados?
LA RAZÓN Por: Salvador Camarena 03/02/12
El miércoles 11 de enero los informativos y las redes sociales se calentaron con la noticia de que el Partido Acción Nacional había logrado que Isabel Miranda de Wallace fuera su candidata a la jefatura de gobierno del Distrito Federal.
Bien por el partido, dio un campanazo, y bien por ella, que decidió iniciar una etapa en su vida. Nadie podrá reprocharle a la señora Wallace nada de lo que hizo para mejorar México desde que la tragedia llegó a su familia, en julio de 2005, y hasta la primer semana de este año. Si su decisión es acertada o no para el bien común, si se equivoca al meterse de político, si la están utilizando, si la hubiéramos preferido en la trinchera de los críticos, cualquier consideración de esas es opinable, lo que es incuestionable es que ella no engañó a nadie durante su lucha por dotar al país de un mejor sistema de justicia, cosa que no estoy seguro que se pueda decir hoy del señor Luis Wertman.
Por estos días en la ciudad de México hay 30 espectaculares, 50 vallas publicitarias, y además circulan 100 camiones e igual número de taxis con la fotografía de Luis Wertman, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del Distrito Federal. Salvo un asunto de ego, colocar la foto de quien encabeza ese órgano auspiciado por el gobierno capitalino no tendría nada de malo sino fuera porque es obvia, y burda, la utilización de un organismo público para la promoción de lo que es una precandidatura que se presenta como “ciudadana”.
La virtud de la señora Wallace es el defecto del señor Wertman: nadie podrá decir hoy que al hablar con ella digamos en fecha tan reciente como diciembre estaba uno interactuando con alguien embozado. En cambio, hasta ayer Wertman seguía en medios “alertando” sobre la inseguridad en la capital. ¿Quién era el que este miércoles nos aconsejaba en los medios sobre los robos? ¿Un ciudadano que dispone de una plataforma financiada en parte con fondos públicos, o el aspirante a una candidatura del PRD?
En la nota de Reforma (27/01/12), donde se da cuenta de su publicidad, Wertman asegura que “dos amigos le propusieron una aportación de anuncios en vallas, taxis y camiones”. Agrega que “otra cosa que le pidieron (sus amigos) es que saliera su imagen en la propaganda, toda vez que la gente no visualiza logotipos, dichos o teléfonos tanto como caras o figuras”. Qué buenos amigos, ¿no? La “explicación” de Wertman califica en la misma competencia en la que ya estaban las del gobierno de Javier Duarte y el millongate.
¿Tiene derecho este empresario a buscar un puesto de elección popular? Por supuesto. ¿Está impedido a hacerlo desde el Consejo Ciudadano? En lo absoluto. Pero los buenos ciudadanos no usan una plataforma creada por el gobierno, sostenida en parte por el mismo, para apalancar una ambición personal. ¿Por qué no ha renunciado?, si ya hasta push polls ha mandado a hacer para promoverse.
Entre un ciudadano de dudosas motivaciones y un político cínico, prefiero al segundo, al menos sabría a qué atenerme. Wertman ha cosechado un capital por su trabajo en el Consejo, si no lo quiere dilapidar debería renunciar de inmediato o al Consejo o a su ambición política. Pero sobre todo debería renunciar, como ciudadano o como político, a las explicaciones que ofenden al sentido común.
Hasta ahora esa demarcación la disputan perredistas como Víctor Hugo Romo, panistas como Lía Limón y José Luis Luege, y priistas como Carlos Humberto Dorantes. En entrevista, Wertman aclaró que esta estrategia de propaganda tiene como fin promover al Consejo y no buscar una candidatura. Contó que dos amigos le propusieron una aportación de anuncios en vallas, taxis y camiones. Al mismo tiempo, obtuvo una encuesta en la que se revela que en delegaciones donde predomina la clase media y alta, el conocimiento sobre el Consejo está a un 20 por ciento, mientras que en otras demarcaciones con ingresos más bajos saben hasta en un 50 por ciento a qué se dedica este organismo. En particular, señaló que en Benito Juárez y Miguel Hidalgo el Consejo está a un 20 por ciento de conocimiento. Agregó que otra cosa que le pidieron es que saliera su imagen en la propaganda, toda vez que la gente no visualiza logotipos, dichos o teléfonos tanto como caras o figuras. "Ellos (los empresarios que aportaron la publicidad) no reciben nada a cambio, sólo una carta de agradecimiento", aseguró.
La campaña comenzó desde el pasado lunes; durante un recorrido se ubicaron tres espectaculares sobre Río San Joaquín. "Esto no tiene nada que ver con que pudiera o no existir otro proyecto (político)", argumentó. El presidente del Consejo aseguró que de aceptar una propuesta política, pondría tres requisitos: "Uno, que el partido que fuese, del color que fuese, lo pidiera o lo considerara por unanimidad. Dos, mantener siempre mi condición ciudadana, no estoy dispuesto, en este momento, a ser militante de ningún partido. "Tres, que vaya mos a un acuerdo con la sociedad, a mí me vale si es rojo, azul o amarillo. Aquí vamos todos juntos", expresó. Perciben una promoción personal La campaña del Consejo Ciudadano parece más propuesta con el fin de promover la imagen de su presidente, Luis Wertman, que para dar a conocer los logros del organismo. Especialistas en imagen y asuntos electorales alertaron que la campaña del Consejo tiene la finalidad de ubicar en el consciente de las personas la imagen de Wertman lo que podría llegar a ser hasta una violación a la ley. El especialista en temas electorales Eduardo Huchim recordó que toda la propaganda que un órgano público realice está sujeta a reglas y lineamientos. "Tenemos un artículo que rige en la Constitución, es el 134 que establece que en ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público", expuso. Al ser un cargo honorífico, Wertman no recibe un pago por el puesto de consejero presidentes; sin embargo, los recursos materiales con los que opera provienen tanto de la Secretaría de Seguridad Pública como de la Procuraduría capitalina, por lo que se debe sujetar a la normatividad. "No son propiamente servidores; sin embargo, da lugar a pensar en una infracción del artículo 134 que dispone que la propaganda de cualquier órgano público deberá tener carácter institucional, lo cual sí es el Consejo", comentó Huchim. Por separado, la consultora en imagen pública, Fernanda Gálvez, señaló que la campaña lanzada tiene claramente el fin de colocar la imagen de Wertman en el consciente público más allá de promover los logros del Consejo. "Lo que llego a ver del enfoque de la campaña, particularmente por el espectacular y el hecho de que en la página web la fotografía de la persona está constantemente presente y él está junto a las acciones, puede llegarse a ver un enfoque de promoción personal", agregó Gálvez. Con información de Óscar del Valle
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