Una más de Ebrard ... (ejem, sic), Ernesto Cordero
Payaso, actor, vecino, amigo o Nerón defeño?
CRÓNICA Por: René Avilés Fabila 28/10/11
De sobra hemos sido informados del sucio proceso electoral perredista. No es más una noticia importante. Nos hemos acostumbrado a sus escándalos. Pero cada vez que hay palabras amorosas entre “las izquierdas” y la derecha, el PAN, sale una nota que transita velozmente de lo gracioso a lo idiota. Atrás dejamos las alianzas PAN-PRD, todavía no acaban de rendir frutos, pues los aliancistas se miran unos a otros con suspicacia y hasta con recelos y malestar. Nada tienen en común salvo el odio al PRI (bien ganado, por cierto) y la búsqueda del poder.
Ahora que las tribus opuestas a Marcelo Ebrard le declararon la guerra y para apoyar a López Obrador pidieron la cabeza del elegante jefe de gobierno, más conocido como el “mejor alcalde del mundo”. De inmediato resurgió en algunas cabezas panistas la posibilidad de atraerlo para juntos enfrentar al priista más avanzado: Enrique Peña Nieto. La indiscreta búsqueda no es novedosa. Algunos expertos en política nacional (una ciencia oculta) ya han señalado que Felipe Calderón, en un desesperado intento de frenar al PRI, sería capaz de pactar con sus enemigos más evidentes: “las izquierdas”. Está visto que ni él ni sus colaboradores tratan con las bases perredistas, tampoco leen lo que dicen en las redes sociales del PAN y del mandatario. Muchos persisten tercamente, como López Obrador, en propinarle la acusación de espurio e ilegítimo. Más aún, hace unos días, un importante senador perredista publicó un libro donde confiesa que muchos diputados llegaron a la agitada y conflictiva toma de posesión de Calderón con gas lacrimógeno a fin de impedirla. Desde luego, a falta de un buen candidato conservador, pensaron en una nueva alianza y en un candidato distinguido y con acceso al corazón de bellas mujeres. No hallaron otro que Marcelo. Pero las cosas tomaron rumbo distinto. Las bases perredistas reaccionaron con algún rechazo. Ahora que Ernesto Cordero supo que los bejaranistas solicitaban la expulsión del jefe de gobierno capitalino, reaccionó de inmediato, sin pensarlo, como suele hacerlo cotidianamente. Un diario cabeceó: “Cordero abre las puertas de su proyecto a Ebrard” y en la nota el ex secretario precisaba que Ebrard sería bienvenido a las filas del panismo, pero claro, como colaborador suyo, en el remoto caso que llegara a la presidencia de la República. “Este proyecto está abierto -sentenció como si lo creyera- es plural e incluyente…” De ser así, ¿por qué tanta intolerancia con el PRI, con Peña Nieto, por qué no invitan a sumarse al proyecto panista (no sé cuál es) a Manlio Fabio Beltrones, por ejemplo? El mismo día, Marcelo Ebrard, como dicen en estas tierras, “muy echado pa’ delante” repuso: “Respecto a invitación de Cordero no tengo ninguna intención de dejar al PRD ni cambiar mi ideología”. La primera pregunta es obvia: ¿Cuál es su ideología: social demócrata, marxista leninista, siente simpatía por Trotsky, Rosa Luxemburgo o prefiere las ideas de Bobbio? Formado en el peor PRI, con una historia vergonzosa, Marcelo es a lo sumo un neoliberal con tintes populistas producto de su antigua amistad con AMLO. Pero eso no es problema, cada quién tiene las ideas que merece. Lo patético del caso es ver a Cordero tendiendo puentes en el vacío. Nos da una clara idea de su inexperiencia y candidez política. Su medida está en hechos de tal naturaleza. No ha podido explicar su relación con un hombre desprestigiado como Miguel Ángel Yunes, tampoco su relación extraña digamos, con Elba Esther Gordillo. ¿Acaso Calderón le dice al oído qué debe hacer, con quién ir a una gira? En fin. Cada día me convenzo más que dentro del PAN la única que podría representarlo y hacer un papel decoroso es Josefina Vázquez Mota. Por lo menos no anda dedicada de tiempo completo a insultar a Peña Nieto y al PRI. Sabe que serán sus poderosos rivales, pero ha preferido avocarse más al campo de las ideas que al de las descalificaciones fáciles y a las tesis simplistas. Pero si Cordero es un perdedor perfecto, en “las izquierdas” ganará Andrés Manuel López Obrador. Es posible que no tenga el éxito que los bejaranistas esperan; en todo caso, él ya tiene segura la candidatura presidencial del PT y de lo que fuera Convergencia, todos fundidos en Morena, donde hay mucho trabajo realizado al margen del turbio perredismo capitalino. Lo que podría ocurrir, y eso sería fatal para ellos, es permitir que también aparezca la candidatura de Ebrard, su postura es frágil, no cuenta con la presencia nacional de AMLO. Si uno pretende ser sensato en los juicios políticos, lo mejor sería que todos los aspirantes fueran derrotados, pero como eso es imposible, tendremos que ver un escenario donde por “las izquierdas” vaya AMLO, por el PAN Vázquez Mota y Peña Nieto por el PRI. No hay más candidatos viables. Lo demás son maniobras para ocupar cargos posibles de alto rango. Ahora, en lo personal, estoy en deuda con Ernesto Cordero, cuando no tengo tema sobre el cuál escribir mi nota, aparecen declaraciones suyas, siempre insensatas o torpes. ¿Dónde se habrá formado políticamente, para no mandar a mis hijos?De campañas y simulaciones: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=778543



