11 Aug 2007

'Tropiezan' expertos con petrograbado

  • Descartan mover la roca debido a que tiene una fisura

Diana Gutiérrez

Ciudad de México  (11 de agosto de 2007).-   El INAH tiene registrado al parque Fuentes Brotantes como uno de los sitios arqueológicos de la delegación Tlalpan, observa el arqueólogo Carlos Rangel, por lo que considera casi lógico el hallazgo de un petrograbado en la zona.

"La sorpresa radica en que nadie se haya percatado de la presencia de la roca, cuya edad podría ser de mil años", señala sobre la identificación en el sitio, dada a conocer el miércoles, de un petrograbado con la representación de Tláloc.

Un hecho fortuito llevó el 1 de agosto a su descubrimiento en el área declarada parque nacional en 1934.

"Acostumbramos ir al paraje del parque a comer. Aquella vez nos acompañaba Rosario Schroeder, vecina del lugar, quien nos mostró una roca que presentaba 'círculos' y que le llamaba la atención", explicó Rangel, director de la Zona Arqueológica y Museo de Sitio de Cuicuilco, quien coordina a los especialistas que estudian la pieza.

Tras dar aviso del hallazgo a las direcciones de Estudios Arqueológicos y de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas del INAH, inspeccionaron la zona aledaña con la finalidad de ubicar algún otro vestigio.

"Las primeras hipótesis que se vertieron fueron las relacionadas con la identificación de la figura, su edad y estilo", dijo.

Hasta hoy, según Rangel, sólo tiene certeza sobre la naturaleza del tallado y su datación.

La pieza encontrada, informó, es un petrograbado, porque es un diseño cincelado sobre una piedra con una roca de mayor densidad y dureza, que probablemente pertenece al periodo Clásico (200 al 600 d.C.).

"Por algunos de los rasgos, es posible que se trate de un petrograbado teotihuacano, pero es más pertinente decir que data del Clásico por el tipo de trazo que posee: la figura no es tan burda como las del Preclásico y alcanza cierta linealidad característica del estadío posterior", expresó.

Las anteojeras, los colmillos en la boca, las orejeras y el tocado de la figura permitieron a los investigadores determinar que el petrograbado podía representar a Tláloc.

La deidad de Tláloc, indicó, se venera en otras culturas de Mesoamérica, no sólo la azteca. Además, hay otro rostro en la parte superior del tocado, que aún no ha sido identificado pero podría tratarse de un cráneo, típico del tocado del dios de la lluvia.

Por ahora, los arqueólogos trabajan en las calcas y el registro fotográfico de la pieza, para después presentar un anteproyecto al Consejo de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH, cuya aprobación permitiría la excavación del espacio aledaño a la roca y un diagnóstico oficial.

"Además de la fisura que presenta el grabado y que pondría en peligro su integridad en caso de trasladarse, la pieza no se moverá del parque porque es importante dejarla en el contexto donde se pensó originalmente que debía permanecer", concluyó.

Fuente: Reforma http://www.reforma.com/cultura/articulo/399/797739/