Ciclofobia en Tlalpan. Ciclo-negligencia en el GDF
Por Alberto Lozano (@alozanom) para Animal Político.
Ciclovía de la Cd. de México en suelo de conservación, donde no ha llegado el tianguis de Higinio Chávez, cerca de los límites con el estado de Morelos (Fierro del toro)
Cd. de México a 22 octubre, 2011.- Se estima que para la primera fase de su construcción se invirtieron más de cien millones de pesos y fondos adicionales del Banco Interamericano de Desarrollo. Se adecuaron para su funcionamiento -entonces- 11 kilómetros de infraestructura sobre las vías del Ferrocarril a Cuernavaca, a lo largo de igual número de colonias populares.
Todo con un propósito: Incentivar el uso de la bicicleta en la Delegación de Tlalpan.
De alguna forma se atendía así la deuda histórica con los ciclistas a quienes permanece aún vedado el Bosque de Tlalpan.
El entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, ideó la llamada Ciclovía de Tlalpan en 2002 como una forma de “recuperar” espacios públicos.
Pretendió también establecer un lugar que sirviera como área de recreo para las más de 50 mil familias que habitan en las colonias populares que atraviesa la ruta, que luego alcanzó las delegaciones Alvaro Obregón, Magdalena Contreras y Cuauhtémoc.
Pero a menos de una década de distancia, todo ese dinero, tiempo y esfuerzo arroja resultados magros o discutibles.
El primer grupo de supuestos beneficiados con la obra ha resultado paulatinamente decepcionado con su operación.














