- La construcción de la nueva refinería acelerará el colapso del dañado ecosistema.
Por Javier Rosiles
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| El Ejido de Bomintzhá es uno de los lugares donde posiblemente se asentará la nueva refinería de Pemex en el municipio de Tula, Hidalgo. |
Agencia Reforma
2009-04-19 00:00:00
México, DF - Construir la nueva refinería en Tula acelerará el colapso de la región por la sobreexplotación de agua, asegura especialista.
Antes del anuncio del lugar donde se construirá la planta, que requerirá 700 hectáreas y una inversión de 9 mil 116 millones de dólares, podía proyectarse que el desastre vendría en menos de 10 años.
Según un informe de la Conagua de 2007, el grado de presión sobre el recurso hídrico en la zona hidalguense alcanzó 198 por ciento, es decir, se triplicó, pues apenas dos años atrás la cifra era de 69 por ciento.
Para la investigadora Judith Domínguez Serrano, “en esta región hay un problema de estrés hídrico, de presión sobre el acuífero y sobre el agua superficial porque se está extrayendo y usando más agua de la que deseablemente se tendría que usar”.
“Va a ver una crisis de agua en esa zona muy pronto, en pocos años, porque ya tenemos la crisis de gestión y de agua en el Valle de México, pero pronto llegará ahí (a Tula), que era una zona con disponibilidad de agua”, alertó.
Calificó de alarmantes las cifras oficiales que provienen de las Estadísticas del Agua, Región XIII, Aguas del Valle de México del 2005 y 2007 respectivamente.
Aseguró que con la refinería, la necesidad de agua va a aumentar, tanto para los procesos propios de producción (se calcula que se requieren 7 mil litros de agua para refinar un barril de petróleo crudo, y la nueva planta tendrá capacidad para procesar 300 mil barriles diarios) como para cubrir las necesidades de quienes trabajarán en ella.
La profesora del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México consideró que la refinería es un factor externo que llegará a invadir un ecosistema ya de por sí desequilibrado, al tiempo que lamentó que no se observen esfuerzos para lograr lo contrario: que la refinería se adecue al ecosistema.
El miércoles se dio a conocer que Pemex encargó al Centro Mario Molina un estudio que permita reducir el impacto ambiental de la nueva construcción, ante el reconocimiento de que Tula es una de las ciudades más contaminadas del país. Sus resultados estarán listos en septiembre.
Domínguez Serrano añadió que las afectaciones que impactarán Tula tendrán consecuencias en todo el Valle de México.
Tula ha sido considerada una opción viable ante la necesidad de ampliar la provisión de agua para el Distrito Federal y municipios conurbados. (Vía elvigia.net)