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Por Elías Carlo
30 enero 2010.- Desde la década de los 60 en el siglo pasado se propagó en México el uso de las pilas y con ello un problema ambiental que se ha buscado remediar con múltiples programas de reciclaje. Dado que los principales componentes de las pilas son metales pesados perjudiciales para la salud como mercurio, cadmio, níquel, manganeso y litio, tirar las pilas y baterías en la basura junto con el resto de desechos orgánicos a la larga genera que esos componentes se disuelvan en el suelo, agua y tierra creando un problema ambiental y de salud pública. El gobierno mexicano mediante el Instituto Nacional de Ecología (INE) y la SEMARNAT han puesto en funcionamiento programas de reciclaje que buscan acopiar las pilas y baterías para disponer de ellas de acuerdo con los riesgos que sus materiales conllevan. Así mismo, se han generado convenios con empresas como Oxxo, 7-Eleven, Radio Shack, Motorola –especializada en recopilar baterías de celulares- y tiendas de autoservicio para instalar centros de acopio en sus instalaciones y acercar al común de la población la facilidad para el reciclaje. Por otro lado, las organizaciones civiles están haciendo su parte, junto con el gobierno, para difundir los riesgos de disponer de pilas y baterías de modo incorrecto y propiciar una cultura del reciclaje. Las pilas y baterías reunidas se recogen y se envían a las dos plantas en México que tienen capacidad para manejar este tipo de desechos. Más info en: http://suenamexico.com/2010/01/reciclaje-de-pilas-y-baterias-aparte/?lang=esRUMBO DE MÉXICO Rocio Zayas 24/08/09
Expertos de la UNAM recomiendan sistemas individuales para reciclar agua.
El catedrático de la UNAM, Agustín Correa, aseveró que la propuesta del director general del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), Ramón Aguirre Díaz, de construir una tratadora de aguas negras para la capital del país y enfrentar así el problema de la falta del líquido no es la solución.
Precisó que, más allá de pensar en grandes obras, sería mejor promover sistemas individuales y eficientes para reciclar el agua en actividades como lavar el automóvil y regar los jardines, así como para descargas sanitarias y para uso industrial.
Leer nota: http://www.rumbodemexico.com.mx/macnews%2Dcore00005n/notes/?id=223337
Javier Rodríguez Labastida
Ciudad de México a 8 de abril de 2009Según investigadores de la UNAM y del IPN especializados en impacto ambiental, las campañas de reciclaje de pilas tienen argumentos infundados debido a una razón contundente: las baterías no contaminan.
Hace tres años, analistas de la Facultad de Química de la Máxima Casa de Estudios, encabezados por los académicos Benjamín Ruiz y Mario Maldonado, comenzaron un estudio sobre el daño al ecosistema ocasionado por los materiales que componen las baterías que comúnmente se ocupan para hacer funcionar las cámaras fotográficas, el control remoto, radios y muchos artefactos más.
Tras someter al producto en cuestión a una amplia gama de evaluaciones, los resultados arrojaron que la emisión y la liberación de líquidos contaminantes eran nulas.
Meses después, el Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) unidad académica del IPN que realiza investigación, difusión y servicios en medio ambiente y desarrollo sustentable— inició otro análisis, bajo la tutela de Guillermo Román.
Las pruebas químicas realizadas a pilas originales arrojaron restos de mercurio en una proporción menor de 5 mg/kg, cantidad que cumple con la normatividad más avanzada a escala internacional sobre el tema y que determina “cero peligrosidad en el ambiente”.
Adicional al estudio químico, el IPN concluyó que “el costo financiero de reciclado y/o confinamiento controlado de las pilas usadas resulta significativamente alto con respecto al beneficio de recuperar los materiales de las pilas.
“Hay una gran confusión de origen histórico. Se vincula las pilas con contenidos altamente contaminantes, porque en algún momento de la historia sí generaban altas cantidades de mercurio y cadmio.
“Las políticas ambientales actuales obligaron a la industria a realizar un cambio en los sistemas de fabricación y elaboración de las pilas. La contaminación que antes existía, ya no aparece”, asegura el investigador de la UNAM, Benjamín Ruiz, quien ha colaborado con la ONU como inspector de armamento químico durante la incursión de Estados Unidos en Irak.
A 60 kilómetros de Monterrey se ubica el único gran centro de confinamiento para deshechos peligrosos en el país: Residuos Industriales Multiquim (RIMSA), en el poblado de Mina, Nuevo León.
Ahí llega gran parte de las pilas que son recicladas en los centros de acopio distribuidos a lo largo del país —el DF es la entidad que cuenta con más módulos de recepción: un total de 270, a fin de ser sometidas a diversos procesos.
Empero, a decir de los especialistas, “se deben trabajar otros temas antes de meterse en la dinámica de reciclar pilas, dado que está científicamente comprobado que las pilas no contienen elementos agresivos al medio ambiente.
“El problema del reciclaje no es en el sentido de que deben tratar de recuperarse los materiales, sino cómo lo vamos a hacer”, asegura Ruiz. Según el análisis complementario del CIIEMAD, para poder reciclar 40% de las pilas, la inversión que se requiere es de 50 millones de pesos anuales, en gastos de acopio, procesamiento y transporte.
La recomendación de Guillermo Román es definitiva: “El mejor final que se le podría dar a una batería es tirarla junto con la basura inorgánica”.Vía exonline.com.mx