Blog del tlalpense preocupado por siempre tener a su servidor bajo la vista.
La semana pasada hubo una cena entre amigos, entre los cuales se encontraba el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente. Los presentes comenzaron a hacer mofa de él y burlarse de quien fue designado por Andrés Manuel López Obrador, y le siguió completamente la corriente, secretario de Educación en su gobierno, de ganar la elección presidencial. De la Fuente aguantó los chascarrillos hasta que quiso cortarlos de tajo al afirmar que López Obrador, de cualquier forma, no va a ganar las elecciones. Entonces, uno se pregunta, ¿porqué aceptó el futuro cargo?
Y ante vosotros, mexicanos,
Que he pecado mucho,
Que endeudé a Coahuila
De manera desorbitada
Con la clara intención
De comprar votos en la contienda electoral
Y dejar la gubernatura
En manos de mi hermano Rubén
Para cuidarme las espaldas.
REFORMA Denise Dresser 05/10/09
Llueve y se va la luz. Sopla el viento y se va la luz. Se cae un árbol y se va la luz. Hay un pleito entre el sindicato y el gobierno y se va la luz. Pero eso sí, a pesar del servicio errático, la cuenta de Luz y Fuerza del Centro siempre llega de manera puntual y con cobros inexplicables. La empresa emplea a 44 mil personas aunque podría operar con 8 mil 500. Las transferencias y los subsidios gubernamentales para mantenerla funcionando equivalen a dos veces el presupuesto del programa Oportunidades y a 157% del presupuesto de la UNAM. Síntomas de un arreglo político insostenible, de una relación corporativa cada vez más costosa, de un acuerdo que mantiene privilegios sindicales ordeñando las ubres estatales. Un pacto fundacional que nadie ha querido tocar por la inestabilidad política que el Sindicato Mexicano de Electricistas amenaza con producir. Pues adelante. Convoquemos a su dirigente -Martín Esparza- a marchar, abloquear, a chantajear y a justificar los privilegios que defiende.
Ah, el privilegio de gozar con un contrato colectivo que otorga el ascenso con base en la antigüedad, sin tomar en cuenta el desempeño o la capacitación. El privilegio de que un trabajador no tenga que ponerse al corriente aunque se haya ausentado del trabajo. El privilegio de que el tiempo de traslado y viajes por "asuntos sindicales" se compute como trabajo efectivo. El privilegio de que las causales de despido por pérdida de confianza no puedan ser aplicadas al personal sindicalizado. El privilegio de recibir, en especie o en efectivo, el equivalente a 350 K.W.H. por mes. El privilegio de manejar de manera discrecional las cuotas sindicales. Estos beneficios y tantos más. Premios otorgados al margen de la productividad; recompensas que han ido minando la competitividad. Ejemplos de un sindicato que promovió la ineficiencia y de un gobierno que la permitió. (...) Al país le urge que alguien -en el gobierno- se pare del lado de los ciudadanos, en vez de marchar al lado de los electricistas. Le urge que alguien -desde la sociedad- promueva derechos en lugar de proteger prebendas. Le urge que alguien -en los partidos- esté dispuesto a enfrentar intereses organizados para así desatar el crecimiento económico anhelado. México sólo prosperará cuando sea capaz de desterrar los derechos adquiridos y los privilegios establecidos, tanto en el sector empresarial como en el mundo sindical. Ello requeriría colocar la eficiencia por encima de los compromisos políticos. Implicaría defender a los consumidores por encima de los cotos corporativos. Entrañaría, en el caso específico de Martín Esparza y LyF del Centro, desplegar la audacia suficiente para bajarles el switch. Link de acceso:http://www.reforma.com/editoriales/nacional/521/1040697/default.shtm