Cooperativas:Acciones sociales y racionales
En México destacan los casos de Punta Abreojos, en Baja California Sur, y Punta Allen, en Quintana Roo. Estas comunidades se dedican a la pesca, a través de cooperativas, y sus productos son exportados principalmente a Asia.
En Punta Abreojos, por ejemplo, ha sido la misma comunidad la que ha financiado la planta purificadora de agua, ha construido escuelas e incluso otorga becas a los jóvenes del lugar para realizar sus estudios a nivel licenciatura.
“La organización social y el respeto al medio ambiente, a tu vecino, es muy importante. En estos lugares hay una filosofía de trabajar en grupo. En estos casos los miembros de la comunidad participan en el patrullaje de sus zonas de pesca”, dice Óscar Sosa, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y especialista del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (Cicese).
Otro ejemplo de cómo la organización comunitaria y el dar un valor real a la riqueza del mar brindan grandes beneficios, está en Cabo Pulmo, en Baja California Sur, un lugar decretado como Área Natural Protegida desde 1996.
Aquí, la comunidad decidió conservar 7 mil hectáreas de una zona marina. Desde hace 14 años no se realiza ninguna actividad extractiva; la gente vive de los recursos económicos que genera el buceo.
“Ahora, en esa área se puede observar lo mismo que vio Jean Cousteau en la década de los 70 y que lo llevó a bautizar el mar de Cortés como el acuario del mundo”, explica Octavio Aburto Oropeza, investigador del Instituto de Oceanografía Scripps.
Por desgracia, son contados los lugares como Cabo Pulmo. Aburto Oropeza señala que en una reciente exploración científica por diversas islas del golfo de California se observó un gran daño a la zona marina: “Hay regiones sin peces y arrecifes cubiertos totalmente por una capa de sedimiento. Tenemos que hacer estudios, pero creemos que esto es consecuencia de la pesca”.


