Blog del tlalpense preocupado por siempre tener a su servidor bajo la vista.
Este primero de diciembre cumplimos un año de haber iniciado funciones los casi mil 800 Comités Ciudadanos surgidos a partir de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal y, si bien, no existe un parámetro que nos permita valorar por igual su desempeño y su mayor o menor incidencia en la calidad de las relaciones sociales comunitarias y en las posibilidades de participación ciudadana de los habitantes de las distintas colonias, barrios o pueblos de la ciudad, su presencia en el conjunto de la vida pública, sus circunstancias presentes y el estadio en que nos encontramos después de doce meses de actuación no les deja pasar –salvo en contadas excepciones- más allá de la organización a favor de un programa de gobierno o, lo que es peor, a favor de intereses particulares, políticos o inclusive partidistas.

Lo anterior se debe a que el IEDF será el encargado de organizar los comicios vecinales.
El presidente de la CDHDF, Luis González Placencia, insistió en que la política de derechos humanos en la ciudad obedece a la certeza de que la igualdad de derechos necesariamente redunda en el empoderamiento de las personas para defender sus causas.
“Ningún derecho es negociable, ninguna persona puede ser sustraída de su disfrute, nadie puede ser observado como ciudadano o ciudadana de segunda categoría”, expresó al señalar que la instalación del mecanismo de evaluación y seguimiento es una buena ocasión para reconocer la voluntad de todos los involucrados en este esfuerzo.
Más info: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/07/08/144348521-instalan-comite-de-se...
LA JORNADA Jaime Avilés 28/05/11
(...) en la ciudad de México la desastrosa gestión de Ebrard puede tener consecuencias de proporciones incalculables. En la actualidad, divorciado tanto de la rubia como de Morena, Ebrard sostiene íntimas relaciones con la corriente del PRD que desde el inicio del sexenio se alió con Calderón, y si bien no ha vacilado en reprimir con la fuerza pública a quienes con su voto lo convirtieron en jefe del Gobierno del Distrito Federal, por otra parte ha tolerado la corrupción más indignante y escandalosa en las delegaciones capitalinas, sobre todo en aquellas donde están en marcha sus megaproyectos.
A saber, Tlalpan –donde planea tanto la Biometrópolis del Ajusco como la Ciudad del Conocimiento, sobre una reserva natural que alberga especies en peligro de extinción–, Azcapotzalco –donde la familia Salinas Pliego, propietaria de Tv Azteca, levantará la Arena de la Ciudad de México, con capacidad para 22 mil espectadores, 125 suites de lujo y 5 mil cajones para automóviles–, Xochimilco –donde sobre tierras ejidales inversionistas privados establecerán una zona hotelera con el acuario más grande de América Latina–, y las de Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Tláhuac, donde la constructora española OHL (que también trabaja para Peña Nieto), y su socia mexicana Copri, siguen adelante con la Supervía Poniente, el viejo proyecto que Manuel Camacho Solís concibió cuando era regente del DF a las órdenes de Salinas de Gortari.