UAM elabora innovador proyecto para purificar ríos contaminados
México DF. 29 Jul.- Reynaldo Vela Coreño, estudiante del noveno trimestre de la Licenciatura en Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), obtuvo el primer lugar del Premio de Ingeniería de la Ciudad de México –que otorga el gobierno del Distrito Federal– en la categoría de estudiantes de nivel licenciatura en la rama de Ingeniería Civil, por su proyecto para limpiar los afluentes contaminados en México.
Por su originalidad y pertinencia ecológica el proyecto “Tecnología de purificación de ríos contaminados” fue presentado además en el V Foro Mundial del Agua, cuya sede fue la ciudad de Estambul, Turquía, celebrado el pasado mes de marzo, y en el que obtuvo gran aceptación. El proyecto, que se prevé aplicar en el Río Lerma, tiene por objetivo primordial eliminar los desechos sólidos (botellas de vidrio, recipientes de plástico y bolsas de nylon, entre otros) del agua, así como retirar la materia tóxica, para que al finalizar el proceso de limpieza se cuente con líquido para uso y consumo humano.Por medio de este trabajo de investigación podría extraerse de los ríos de México los residuos sólidos que arrastra, que llegan a representar hasta 45 por ciento del volumen del afluente, explicó Vela Coreño. El alumno de la Unidad Azcapotzalco señaló que el proyecto está integrado por tres fases: la primera consiste en colocar cribas (malla o reja) de acero –para evitar la corrosión– a lo largo de tres kilómetros en los lechos de los ríos, éstas se construyen con diferente granulometría –apertura de las celdas–, dependiendo del tipo y característica de la basura que llevan los afluentes. En las cribas se emplea el principio de Arquímedes –conocimiento que es utilizado en el Canal de Panamá para trasladar a los barcos–, por medio del cual se aprovechan las diferentes densidades de la basura con el fin de lograr que flote y sea capturada, para después retirarla por medio de compuertas que funcionan de manera automática y que son controladas con sensores registradores de desperdicios. Las cribas, detalló Vela Coreño, son elaboradas de un acero especial que les otorga una vida útil de cuatro años y medio, debido al desgaste del metal por la fricción con el agua, pero con la automatización en la recolección de la basura y con un mantenimiento adecuado se duplica su vida útil; este proceso permite reducir los costos del proyecto. Una vez concluida la recolección de la basura se procede a la segunda fase, que tiene como característica “encapsular el río”, para ello se hace pasar el caudal por un canal construido en el lecho del afluente y se le agregan químicos coagulantes –empleados en los procesos de purificación–, para de esa forma separar del vital líquido los componentes dañinos que contiene la materia orgánica. Vela Coreño, quien hace un llamado a otros estudiantes para que colaboren en este proyecto, comentó que al finalizar esta segunda fase se obtiene agua que puede emplearse para algunas actividades humanas: bañarse, limpiar el hogar, regar plantas y en los cultivos. En la tercera fase –que está en etapa de investigación– el recurso puede purificarse y para ello se requiere un trecho de 100 metros lineales, espacio donde se aplica la ozonificación, es decir, se agrega ozono para neutralizar metales pesados y eliminar bacterias y también se hace pasar el recurso por una cámara de rayos ultravioletas, con estos dos elementos se logra agua potable propia para el consumo.


