CRÓNICA Opinión: Luis Manuel Guerra 6/09/09
Este jueves pasado la vida me sonrió: tuve la oportunidad de ser testigo de una victoria ecológica ciudadana sobre la ignorancia y la prepotencia depredadora. Resulta que este jueves pasado, 3 de septiembre, se presentó un libro que vale la pena que leas y disfrutes como lo hice yo: El Libro del Bosque de Tlalpan. Este libro, producido,editado y publicado por la Asociación de Corredores del Bosque deTlalpan, es el testimonio de la lucha que dieron durante más de ocho años tanto la asociación de corredores, como los vecinos organizados del sur de la Ciudad de México ( Asociación Civil Pro Bosque de Tlalpan ) para preservar para las generaciones futuras de mexicanos, un sitio incomparable que representa un banco de germo plasma de enorme valor biológico, climático y de los servicios ambientales que le presta a una de las regiones más populosas del planeta Tierra.
El Bosque de Tlalpan, 253 hectáreas de bosque maravilloso, lleno de secretos y de historia, representa un ecosistema que como escribió un gran ambientalista a quien he admirado desde hace más de tres décadas, Luis Bustamante Valencia para el prólogo del libro: “es sin lugar a dudas un espacio privilegiado donde sobreviven varios cientos de especies de plantas y animales, muchas de ellas endémicas y únicas en el mundo, que aquí se establecieron hace 1,700 años cuando la erupción del volcán Xitle transformó el paisaje de esta región de la Cuenca de México y surgió el Pedregal de San Ángel, del que forma parte este Bosque, que en su tamaño relativamente pequeño contiene valores ecológicos excepcionales”.
Pero ¿Por qué digo que se celebró una victoria ecológica ciudadana sobre la ignorancia y la prepotencia depredadora? Porque el Bosque deTlalpan, que fue declarado un Área Natural Protegida, ha estado sujeto a una serie de intentos para cambiar su vocación y convertirlo en un parque de entretenimiento, desde la instalación ahí de una pista de hielo, hasta la organización de eventos sociales y de esparcimiento, y ha sido sólo a través de la acción enérgica y efectiva de la Asociaciónde Corredores del Bosque de Tlalpan, CBT, y de los vecinos organizados, como se han podido detener estos intentos de mal uso de este tesoro biológico, del cual usted y yo somos custodios para las generaciones futuras. (...)
Una situación que puso recientemente en nuestra Ciudad de México a prueba esta capacidad de encontrar en la discusión propositiva la solución a nuestros conflictos, se presentó en la oposición que la asociación Corredores del Bosque de Tlalpan, A.C., manifestó en contra de la construcción de una pista de hielo dentro el perímetro del Bosquede Tlalpan, oposición que en este periódico yo respaldé, por considerarla justa y procedente. El Bosque de Tlalpan es un área natural protegida de 253 hectáreas que es un tesoro biótico en el sur de la gran metrópoli. Desde 1968 que se abrió al público (coincidiendo con la construcción de Villa Olímpica para los únicos juegos olímpicos que se han llevado a cabo en Latinoamérica), el Bosque de Tlalpan, que se conocía como “Parque Nacional del Pedregal”, se convirtió en un sitio emblemático precisamente del desarrollo sustentable: preservándolo junto a un área urbana que crecía explosivamente, los habitantes de la delegación Tlalpan podían demostrar que se podían conjuntar las necesidades del desarrollo, por ejemplo de construcciónde vivienda, con la preservación del medio ambiente. (...)
Editorial completo en:http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=456017
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