El jefe de Gobierno del DF había sido muy claro: si las cosas salen mal en Miguel Hidalgo, alguien tendrá que pagar por ello y… salieron muy mal.
Sus colaboradores le habían asegurado que el triunfo era factible y Marcelo Ebrard trabajó en serio para ganar. No escatimó recursos pero sus colaboradores no estuvieron al cien.
La derrota no le cae bien y los responsables andan con la cola entre las patas, pues el jefe había dicho a sus cercanos que en caso de una derrota rodarían cabezas. (...)
A Ebrard se le complica en serio, pues el hecho de que Juanito haya ganado Iztapalapa le representa un doble golpe: primero porque al verse disminuida, Nueva Izquierda se aliará en la Asamblea del DF con el PAN y el PRI, formando un sólido bloque opositor.
Y segundo porque tendrá que cumplir… o desobedecer la orden de Andrés Manuel López Obrador de proponer a Clara Brugada en lugar del propio Juanito, quien fue obligado a comprometer su renuncia ante notario.
La alianza Nueva Izquierda-PRI, que seguramente con el PAN no dejarán pasar a Brugada en la ALDF, ya se dio el domingo, pues un acuerdo entre René Arce y Norma Gutiérrez evitó que el PT ganara más distritos, por ejemplo el 19.
Si bien es cierto que el grupo de Arce está peleado a muerte con el de Cuauhtémoc Gutiérrez, también lo es que los priístas trabajan para Enrique Peña Nieto, quien pidió ayudar a Los Chuchos.
Iztapalapa fue también el salvavidas para un disminuido López Obrador, que si no le hubiera caído del cielo la oportunidad de meter al PT en esa zona, igual y ni registro habría alcanzado el partido.
Los números indican que los petistas llegarán, cuando mucho, a un 4 por ciento, que no es casi nada comparado con los casi tres puntos que históricamente han tenido.
Así que el efecto Peje prácticamente ha desparecido en el país y sólo conserva influencia en unas zonas del DF. (Vía columnas.ejecentral.com.mx)