República amorosa, hipocresía
EL FINANCIERO Por: Carlos Ramírez 26/01/12
Más que una propuesta seria para atender la crisis de modelo de desarrollo y de sistema político, la república amorosa le ha permitido a Andrés Manuel López Obrador eludir cualquier explicación o disculpa por los desórdenes callejeros del 2006 y su negativa a respetar el orden constitucional.
Sin embargo, el reverendo López Obrador tiene hoy un pasivo con los mexicanos; y no se trata de cualquier cosa: en el 2006 el tabasqueño desconoció a las instituciones constitucionales e intentó imponer su victoria en las elecciones por presiones callejeras y el plantón de tiendas de campaña vacías en el corredor Zócalo-Periférico.


