René Avilés Fabila
Lunes 25 de Mayo, 2009No pensé que un artículo mío tuviera tantas reacciones en Tlalpan como el anterior. Recibí correos, telefonemas y visitas en casa. La reacción es uniforme: no más corrupción ni autoritarismo en dicha delegación, no más PRD. Conozco sus pillerías desde el principio y para evitarlas he participado en diversas batallas ciudadanas en mi delegación y en el DF. No milito en partido alguno. Quienes hoy dicen ser de “izquierda” son desechos del PRI o provienen de los bajos fondos políticos, resentidos y decididos a hacer fortuna. Una frase de Alejandra Barrales es ejemplar: “A la pobreza no regreso”. Para eso es el PRD, para eso es el DF, para enriquecerse, no para ayudar a la capital ni a sus pobladores.
Cuando [Cuauhtémoc] Cárdenas ganó la elección para gobernar el DF, me alegré. Las cosas mejorarán, pensé, sin imaginar los escandalosos niveles de corrupción que la ciudad alcanzaría en manos del PRD. Pero Cárdenas duró unas cuantas semanas en el cargo. Seducido por la posibilidad de ser presidente, nos dejó botados a los capitalinos y en las peores manos: ladrones y demagogos de la talla de Rosario Robles, Alejandro Encinas, López Obrador y la familia Batres, a los que se sumaron Manuel Camacho, lleno de odio porque [Carlos] Salinas no le heredó la presidencia, y su amigo Marcelo Ebrard. Cuando comenzaron los problemas con los perredistas (1997), un grupo de tlalpenses me pidieron que hablara con Cárdenas para evitar el deterioro de la zona que rodea al Bosque de Tlalpan, la idea era salvar dicho pulmón y que no crecieran el ambulantaje y la inseguridad.
Hablé con Cárdenas y éste me mandó con Rosario Robles. No la imaginaba: agresiva, vulgar y majadera. Claro, todos ellos, días antes sin dinero, tenían la capital de México en sus manos. La visité con un grupo de vecinos y dijo ante nuestras quejas ciudadanas que no toleraría “campañitas” contra su partido y que [Salvador Martínez de la Rocca] "el Pino" (primer delegado perredista en la zona), aunque bebedor e irresponsable, era un gran mexicano. Comenzaron los pleitos con un tipo empecinado en ser político del viejo estilo, agresivo, armado, recibía en cantinas. Carlos Ramírez documentó una balacera provocada por Salvador Martínez [de la Rocca].
Luego siguieron Carlos Ímaz, Eliseo Moyao, Guillermo Sánchez Torres, y la delegación se envileció más todavía. Las zonas fronterizas, digamos, con Coyoacán, son una prueba de sus complicidades. Cuando las protestas ciudadanas arrecian, los vendedores de antigüedades, perritos, bolsas de piel italiana, etcétera, simplemente caminan diez pasos hacia Perisur, dejan Tlalpan y allí están al amparo de Heberto Castillo. Le pedimos apoyo al Hotel Radisson, plagado de comederos inmundos, y se desentendió afirmando que no le afectaba. Eso cree el gerente.
La zona del Bosque de Tlalpan se ha hecho un infierno, como la zona de hospitales de San Fernando y el centro de la delegación. Es una vergüenza la manera en que los perredistas han degradado y saqueado una zona tranquila y antes hermosa, que hayan pisoteado de esa manera a los vecinos y que todavía nos acusen de “derechistas”, como lo hacen José Luis Cruz y Guillermo Sánchez [Torres], dos ladronzuelos cuyos grados académicos son falsos. Lo real es que han encontrado la manera de hacerse de un patrimonio económico tan consistente como el de El Pino, Guillermo Sánchez Torres, Eliseo Moyao o Carlos Ímaz. ¿Resultados? El Bosque es hoy un sitio inseguro, sucio, ruidoso, lleno de vendedores, donde hacen sus fiestas los funcionarios y Tlalpan un lugar ideal para secuestros, robos y violaciones que todos vemos, menos el delegado Jorge Pérez y el PRD.
Recibí, pues, como reacción, comentarios y palabras de solidaridad. Hablan personas que han sido despojadas de sus propiedades, que han perdido la licencia del negocio familiar por no dar dinero al delegado o al jefe de mercados. Una me dice cómo están vendiendo los espacios para ubicar y reubicar a los vendedores. El autodenominado "Frente Democrático Ciudadano de Tlalpan" me informa que agrupa a unas 30 organizaciones vecinales y que no votarán por el PRD. Una señora narra cómo le están arrebatando su casa, al estilo de caciques. Otros circularon mi nota, y más de uno me pidió que diera soluciones. Las di. Solicité no votar más por el PRD, les dije que los ciudadanos debemos organizarnos y hacer sentir nuestro peso, como lo están haciendo en Coyoacán, donde también luchan contra la corrupción y la ineficacia perredista. De esta forma impedimos la estúpida construcción de la pista de hielo en el Bosque de Tlalpan y frenamos los escandalosos conciertos en zonas inadecuadas, para conservar las áreas verdes.
Observen las pugnas internas del PRD, la forma gangsteril como actúan, sus mentiras y capacidad para robar en nombre de los pobres. La manera en que se rotan los cargos para mantener sus elevados ingresos. No hay más que organizarnos e ir a las urnas a votar contra una mafia que nos engaña y saquea. Es mucho. Pero hay que hacerlo. (Vía cronica.com.mx)
Comments [0]