26 Jul 2010

Réquiem por el Zócalo, el Ángel, y por el Monumento a la Revolución

Monumento a la Revolución, Mexico City
Foto: Segio Peña
CRÓNICA                            René Avilés Fabila (Opinión)                        26/07/10
Tanto Andrés Manuel López Obrador como Marcelo Ebrard han dispuesto de la ciudad como si fuera suya (al parecer lo es). El Paseo de la Reforma ha perdido aceleradamente su belleza señorial, varios edificios han sido dañados, los segundos pisos en muy poco han contribuido a mejorar la vialidad urbana y, para colmo, las necesidades publicitarias-electorales del PRD han transformado el Zócalo en un inmenso circo en detrimento de su calidad cívica y dignidad política. Un día es pista de hielo, otro escenario para personas desnudas que serán fotografiadas. Es cierto, los mexicanos no hemos sabido preservar nuestra herencia arquitectónica, pero en los últimos diez años han convertido al DF en un lugar poco habitable. Si el doctor Silvio Zavala era un decidido defensor de Reforma y en especial del Ángel de la Independencia, ya perdió: no es más el altar de la patria, sino el símbolo de los escasos triunfos de la Selección Mexicana. Con el pretexto del Bicentenario y Centenario, donde cada quien aporta la idiotez que se le ocurre, le toca el turno al Monumento a la Revolución, obra magna del arquitecto Carlos Obregón Santacilia.

Un querido amigo, el arquitecto Carlos Flores Marini, ha hecho circular, vía internet, un documento de suma importancia relacionado a los arbitrarios cambios que Marcelo Ebrard pretende darle a dicho monumento. Carlos es un experto en la materia y un hombre que se ha dedicado a proteger nuestra herencia arquitectónica. Es, por añadidura, presidente de la Comisión de Cultura de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana. Le cedo la palabra.

“¿De quién es el Monumento a la revolución?
“Esta pregunta parecería obvia, ya que cualquier ciudadano sensato contestaría que de todos los mexicanos, de ahí su nombre oficial de Plaza de la República. Todo ello queda como una interrogante en nuestros días en que el gobierno de la ciudad de México ha emprendido una remodelación integral de la plaza y el monumento mismo.

“¿Por qué entonces nuestra pregunta?, porque como tal, creemos que la trascendencia de las mismas obras debieron ser conocidas y consensuadas por las autoridades que tienen a su cargo el cuidado del patrimonio nacional y por aquellos organismos internacionales que tienen una representación en nuestro país, como es el Icomos.

“Consultados Conaculta, ya que el terreno es federal, el Instituto de Antropología e Historia y el Icomos, dijeron no conocer el proyecto. El Instituto Nacional de Bellas Artes no ha recibido oficialmente ninguna solicitud. Recordemos que según la ley Federal de Monumentos es al INBA a quien corresponde el cuidado del patrimonio del siglo XX, como lo es el Monumento a la Revolución y por tanto su autorización, como institución que salvaguarda los inmuebles del siglo XX y cuida por su integridad.

“¿Por qué entonces nuestra preocupación? Porque el proyecto contempla colocar un elevador central para acceder a los pasos del tambor y ver (¿?) de ahí la ciudad de México.

“En el proyecto de refuncionalización de la antigua cúpula del proyecto para el Palacio Legislativo Federal, Carlos Obregón Santacilia, su autor, planteó que se pudiera subir a través de uno de los apoyos del hoy Monumento a la Revolución. Existe una escalera helicoidal dentro de la cúpula que lleva a la parte final de la misma que la corona a manera de linternilla.

“Cuando se decidió convertir el proyecto del Palacio Legislativo en Monumento a la Revolución, el entorno alrededor del mismo era de un perfil bajo y la altura máxima de las construcciones era de cuatro pisos. Menor que el mirador. Hoy el Monumento ha quedado debajo de los edificios actuales e inclusive uno cierra la perspectiva en medio de su remate visual de la continuación de avenida Juárez.

“El colocar al centro un elevador para ver un entorno degradado y que hoy se puede hacer desde cualquier edificio de su alrededor, plantea la seria duda de si vale la pena crearle un quinto apoyo al centro con la falsa idea de que será transparente y no contará.

“Contará y mucho, como ya se puede apreciar, alterando en forma irreversible el espacio central bajo la cúpula y que el proyecto de Obregón Santacilia mantuvo limpio.

“Si se puede recuperar la subida planteada por el mismo arquitecto, deben hacerse todos los esfuerzos para lograrlo. Si no, no se altere el espacio central con el prurito de dejar la marca de nuestro tiempo.

“¡Ah!, y recordemos que es terreno federal y que como tal pertenece a todos los mexicanos.

“El poder no siempre da la razón”.

Hasta aquí el texto de mi apreciado amigo Carlos Flores Marini. El resto dependerá de la autorización del INBA y del estado de ánimo de Marcelo Ebrard, de su autoritarismo y de la necesidad de publicidad que requiera para enfrentar a su ex jefe López Obrador y ser el candidato del PRD a la Presidencia de la República. Ignoro para qué tanta torpeza y tanta arrogancia. Igual va a perder.