29 Jun 2011

Políticos, ciudadanos y periodistas

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Contraportada del Diario Basta!

CRÓNICA Por: René Avilés Fabila Fecha: 29/06/11

Como veo las cosas (y qué de problemas he tenido), los periodistas debemos ser intermediarios entre la sociedad y el poder. A la primera se le sirve, al segundo se le critica sin importar cuáles sean sus colores: en México, gobierno y partidos son artífices de nuestros males. Carentes de principios, sin plataforma ideológica, van en pos del poder. La literatura da ejemplos de esta decepcionante naturaleza. Un niño en la Revolución Mexicana, de Andrés Iduarte, advierte cómo en los inicios del movimiento la corrupción y el abuso del poder se desataron. La región más transparente, de Carlos Fuentes, nos confirma que la enorme gesta realizada por el pueblo mexicano culminó en una nueva clase de beneficiarios, los herederos del triunfo, camadas de nuevos ricos, mayor desigualdad, injusticias y abusos. Si entre los favorecidos están los políticos, los que hacen negocios fabulosos al amparo del Estado, la gran víctima es la sociedad. El periodista, como puede, y dependiendo de su honestidad, tiene como principal función comunicar para denunciar, señalar defectos y criticar a los autores. El riesgo puede ser alto.

Ahora, y merced a internet, la sociedad comienza a salir del letargo. Ha perdido el miedo y enfrenta a los políticos y sus abusos. Lanza desde una computadora sus quejas y protestas y forma redes sociales para mejorar su entorno, o buscar la solución a determinados problemas. Puedo apreciarlo a través de los correos que recibo. Una señora de apellido Paz, habitante de Tlalpan, se queja de mal trato en la delegación; señala que su zona, la de los hospitales en San Fernando, se ha convertido en un infierno repleto de ambulantes y basura, relata el ir y venir en busca del delegado Higinio Chávez, lo acusa de corrupción, da algunos datos, y termina narrando sus esfuerzos infructuosos. Ayúdeme, concluye su correo.

¿Cómo ayudarla? Sin duda denunciando las bajezas de Higinio Chávez y sus secuaces, auténticos hampones. Pero yo mismo llevo años quejándome a nombre de mis vecinos de los males que padecemos en tal delegación, degradada por los políticos priistas y, enseguida, por los perredistas, y jamás he logrado algo. Mi esposa forma parte de una organización ciudadana, y no hemos logrado mayores avances para frenar la enorme corrupción que desató El Pino y que se ha hecho escandalosa al pasar por Carlos Ímaz, Guillermo Sánchez Torres y llegar a Higinio Chávez. Sus complicidades los han convertido en dueños de la delegación. La saquean, mal la administran, permiten su devastación y para colmo no dan los servicios obligados. La calle  donde vivo, Zacatépetl, se ha convertido en mercado, vendedores ambulantes que impiden el tránsito, puestos fijos de comida, camionetas que venden tacos, bolsas de piel, mascotas, globos… En momentos es imposible transitarla. La basura se acumula y jamás pasa un barrendero, a diferencia de otras zonas. El Bosque de Tlalpan atrae a miles de usuarios que no se preocupan por la basura y la dejan a lo largo de su recorrido. El interior tiene puestos de toda clase de productos alimenticios: desde jugos y chatarra, hasta zapatos y ropa deportiva. Por ello, los habitantes de Tlalpan presionaron a las autoridades del GDF y ya están corriendo los trámites para ciudadanizar tal zona natural protegida, la que tiene daños irreparables a causa de las fiestas y reventones que organizaban los funcionarios de la delegación.

Una aguerrida ciudadana, Clara Elvia Tapia, suele informar y llevar hasta Marcelo Ebrard las pillerías del delegado en turno y sus respectivos equipos. En vano ha dado pruebas. Ayer recibí copia de un reportaje periodístico donde muestra los abusos de Higinio Chávez, quien tiene vínculos cercanos con René Bejarano y Dolores Padierna. La cabeza la puso Clara Elvia Tapia y muestra su desesperación, acorde con el ambiente nacional: “Léanlo, véanlo, reenvíenlo y créanlo, por favor: Ya estamos hasta la madre de estos analfabetos funcionales, corruptos, cínicos y pendejos con dinero. Todos estos perredistas han llegado a hacernos mierda y nadie hace algo. Fuera de Tlalpan.”

Como ella hay muchos ciudadanos: se defienden como pueden, apelan al apoyo de los medios y, al no encontrarlo, optan por defenderse con las armas que poseen: movilización e internet. Marcelo Ebrard no tiene oídos para los habitantes de la ciudad, vive bajo los halagos comprados y los que le propinan sus colaboradores. En este contexto, ¿qué puede hacer el periodista por el ciudadano, ante la prepotencia de los políticos? No mucho, por desgracia.

Tlalpan es una zona, como todas las que integran la ciudad, llena de contrastes, coexisten la pobreza y la riqueza de los recién llegados. Como buena parte del DF, harto del viejo priismo, votó por Cuauhtémoc Cárdenas y allí estuvo el error: le dimos un cheque en blanco al PRD, que verdaderamente nos ha saqueado. No hay políticos gobernando, hay ladrones, personajes que se llenaron los bolsillos y han sido capaces de tejer relaciones que los mantienen en el poder, pasando de un cargo a otro; allí está Sánchez Torres, que después de hacer negocios es asambleísta, o Higinio Chávez buscando ser senador. La corrupción se ha hecho escandalosa y visible. Esto lo he dicho en muchos artículos y en diversos tonos. ¿Respuestas? Las he tenido: por lo menos tres destacados políticos del PRD han amenazado con demandarme por ¡daño moral!, cuando carecen de ética. ¿Qué buscamos? Orden, servicios, honestidad. ¿Es mucho? Parece que sí.