Política de vivienda del GDF afecta pueblos originarios de Coyoacán y Tlalpan
LA JORNADA Correo Ilustrado 26/07/10
El respeto al derecho ajeno es la paz ¿Hasta dónde llegan mis derechos? Hasta que afectan a otros. Esto tan sencillo de explicar no es fácil de entender para muchos ciudadanos ni para muchos funcionarios y políticos.
Los pueblos antiguos de Coyoacán y Tlalpan se ven afectados por una política de vivienda de interés social mal planteada por el Gobierno del Distrito Fedral (GDF) para atender el rezago existente. Es el caso de los 96 apartamentos que se construyen en Calzada de Tlalpan 3155, donde la asociación civil Nueva Generación, responsable de la obra, sin tener resuelto el tema de la factibilidad de la construcción de 96 apartamentos con sólo 60 cajones de estacionamiento, a la entrada de un pueblo de calles estrechas y a sabiendas que desde un año antes el Movimiento Ciudadano del Pueblo de Santa Úrsula (MCPSU) había interpuesto una acción pública en Seduvi en contra del otorgamiento desenfrenado de permisos para construir desarrollos habitacionales y hoteles en el pueblo de Santa Úrsula Coapa, inexplicablemente obtiene de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda uso de suelo y factibilidades en febrero de 2009.
Con estos permisos en mano y amparándose en hacer casas de autoproducción de interés social, Nueva Generación derriba una barda de piedra de 200 metros de largo construida en el siglo XIX y empiezan la construcción. Hoy están levantadas dos torres de dos y cuatro pisos. La Procuraduría Ambiental y de Reordenamiento Territorial (PAOT), habiendo estudiado a fondo el caso, propone que la obra se eche atrás y por ahora se encuentra suspendida la obra.
Los apartamentos del predio citado son precisamente para trabajadores del Sindicato del Instituto de la Vivienda (Invi), de manera que es el Invi el que viola cuestiones fundamentales del entorno urbano, pasando por alto cuestiones básicas de habitabilidad: vialidad congestionada, drenaje para 96 apartamentos en un sitio que se inunda en época de lluvias y sufre falta de agua en la temporada de estiaje.
Esto en un pueblo que no cuenta con una sola área verde ni espacios dignos para el tiempo libre, donde en cambio sí se están filtrando los giros negros. Lamentamos que muchas personas hayan empezado a pagar por una obra que afecta los derechos de ciudadanos asentados ahí desde hace muchos años, como bien lo sabían los líderes que se los vendieron.
Marta Acevedo
Más info: http://www.jornada.unam.mx/2010/07/26/index.php?section=correo


