Marcelo, un peligro para el PRI… y para el PRD
Cartón de Nerilicón
Resentido, frustrado y urgido del poder que conforme avanza el calendario electoral se le extingue, Marcelo Ebrard se está convirtiendo en el peor peligro no sólo para la oposición que busca hacerse del DF, sino para sus propios compañeros.
Sus llamados a la unidad a su partido no son otra cosa que la exigencia de disciplina, advertencias de sometimiento hacia su persona, con la promesa de que será él quien los guíe hacia la victoria que tanto necesitan ratificar en la ciudad.
Y por supuesto que Ebrard tiene la suficiente capacidad para lograrlo; ha demostrado su perversidad política en otras ocasiones, incluso contra los mismos perredistas, a los que en 1991 arrebató en dos patadas todo lo que habían ganado en las urnas.
Llama la atención que Marcelo critique el acto donde el priísta Enrique Peña Nieto solicitó su registro a la candidatura del PRI a la Presidencia de la República, al más puro estilo dinosáurico del acarreo, el dedazo y la cargada.
“Es el mismo PRI de hace 20 ó 30 años”, dijo el jefe de Gobierno al opinar sobre el tema y tiene toda la razón.
Pero olvida que justamente hace 20 años él era de los principales activos del tricolor y, luego de perder varios espacios, sobre todo legislativos ante el PRD en la ciudad durante las elecciones de 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas fue por primera vez candidato presidencial, borró del mapa a la izquierda en la ciudad.
La actuación de Ebrard como cabeza del PRI en 1991, y en mancuerna con Manuel Camacho Solís, entonces jefe del Departamento del Distrito Federal a la órdenes de Carlos Salinas, fue tan abrumadora que arrebató todo a la oposición en la ciudad; incluso se pasó de bueno.
Tan abrumadora fue su victoria sobre el PRD que el propio Marcelo quedó fuera de la entonces Asamblea de Representantes del Distrito Federal, a la cual estaba inscrito como número uno de la lista plurinominal para ser el líder; ganó tantos votos que su partido ya no tuvo derecho a diputados de mayoría relativa y no pudo entrar.
Así que el jefe de Gobierno, que a veces hasta de veras parece de izquierda, escupe hacia arriba al criticar “al mismo PRI de hace 20 ó 30 años”, al cual perteneció, que fue el partido que lo formó y actuó exactamente igual que hoy lo hacen.
Para las tribus perredistas es una solución y un problema el que Ebrard se haya quedado sin la candidatura presidencial, pues su refugio será el DF y quiere tener todo el control para garantizar la victoria.
Ya demostró que con un partido disciplinado y con los amplios recursos del GDF es capaz de barrer a quien se le ponga enfrente, incluso a Beatriz Paredes; lo malo es que quiere todo el poder para él y eso no es del agrado de las tribus perredistas.
Todo mundo en el sol azteca dice que Marcelo no es de izquierda, que nunca ha dejado de ser priísta, pero le reconocen ser lo suficientemente maquiavélico para avasallar a sus enemigos; de dentro y de fuera.
Por si eso fuera poco, Ebrard cuenta con el apoyo de Los Pinos para evitar que los priístas ganen la ciudad y se queden con el carro completo en caso de recuperar la Presidencia de la República.
Así que las tribus están en una encrucijada: o se disciplinan al jefe de Gobierno y le ceden una buena tajada del poder, o asumen el riesgo de que el PRI les arrebate posiciones importantes y, en una de esas, hasta la jefatura de Gobierno, que es el último bastión perredista.
Como quiera, Marcelo es un peligro… para priístas y perredistas.
CENTAVITOS… Si el diablo no mete la cola, diputados capitalinos subirán hoy a tribuna la ley de combate al bullyng, esta violenta práctica que tomó fuerza en las escuelas del país, y que en el DF se piensa combatir. La iniciativa fue elaborada y cabildeada por el ex social demócrata Enrique Pérez Correa, quien se ha plegado al equipo del secretario de Educación, Mario Delgado, cabeza visible de la intentona. La ley no es mala, lo malo es que está identificada con Delgado y como la ALDF la coordina su principal rival por la candidatura al GDF, Alejandra Barrales, a lo mejor encuentra algunas piedritas en el camino. La cosa se complica un poco más, luego de que algunos legisladores afines a Ebrard han estado formando un grupito en contra de Barrales dentro del grupo parlamentario, por lo que habrá que seguir las discusiones… Desde la Miguel Hidalgo, una de las principales delegaciones del DF que eran símbolo del PRI, pues dentro de sus límites se ubica la residencia oficial de Los Pinos, la militancia tricolor llama a la unidad de su partido, sobre todo ahora que las encuestas les dan amplias posibilidades de recuperar la ciudad. El llamado lo hace el sector popular del DF, sobre todo los militantes de la citada delegación, y llama la atención que entre los convocantes se encuentre Andrés Aguilera, el cachorro de don Manuel, uno de los últimos emblemas del partido en la ciudad. Andresito, coordinador regional de la CNOP en Miguel Hidalgo, busca abrirse camino en la grilla de la mano de su líder en el DF, el diputado Gilberto El Chato Sánchez Osorio, presente en el evento.


