11 Jun 2010

Marcelo, para Ripley

REFORMA                        René Avilés Fabila (Opinión)                    11/06/10
Aunque usted no lo crea, Marcelo Ebrard concursa para obtener un premio: World Mayor 2010, al mejor alcalde del mundo. ¿De qué se trata? Reconocer al alcalde que más ha hecho por proteger el medio ambiente y dar soluciones innovadoras y sustentables a la problemática urbana. Las sedes de este absurdo negocio son Londres y Friburgo. Los cinco puntos que debe satisfacer cabalmente el ganador son: gobernanza, medio ambiente, relaciones internacionales, servicios sociales y transporte. Marcelo va en el número 14 de entre 840 nominados. Vale la pena un dato para ver qué clase de premio tenemos al frente. En 2004 lo obtuvo el alcalde de Tirana (Albania) y en segundo lugar quedó Andrés Manuel López Obrador (DF). El triunfo lo consigue el aspirante que más votos razonados tenga en inglés y sean “convincentes y apasionados”. No quiero ni pensar en la cantidad de empleados de Ebrard que deben estar enviando correos a esa organización ridícula, cuyos propósitos deben ser económicos. No me explico que vaya tan alto en la votación dada la situación de esta atribulada ciudad.

Nunca, en los muchos años que he vivido en el Distrito Federal, donde nací, he visto a peor jefe de gobierno que López Obrador. Con todo rigor, no cumple ninguno de los requisitos para llegar tan alto en tal galardón. Buscó el premio, como ahora lo hace Marcelo, para obtener prestigio internacional y dentro de la ciudad que mal gobernó. Mentiroso, demagogo, charlatán, populista del peor estilo, destruyó miles de árboles para hacer obras inútiles, jamás tuvo una visión de lo que es realmente una ciudad compleja y descomunal como la nuestra. El ambulantaje proliferó, las calles son inseguras, la policía es incapaz… ¿Cómo llegó a segundo lugar? Así debe estar Tirana, aunque es posible que debido a su pequeñez su propio alcalde sea capaz de mantenerla limpia, con alguna vegetación y sin tanta inseguridad.

El caudillo tropical degradó a la ciudad, la hizo de limosneros, no de trabajadores dignos, la llenó de automóviles y al final la dejó convertida en un enorme circo de cinco o seis pistas. Como si fuera poco, la corrupción, que había arrancado con Rosario Robles, con Obrador se intensificó hasta alcanzar los niveles inauditos que hoy conocemos.

Marcelo no es distinto. Su gestión ha contado con los mismos vicios de AMLO, o peores, porque es más sofisticado. ¿Cómo darle un premio por proteger la naturaleza y mejorar los niveles de una ciudad a un hombre que ha tolerado el aumento de la inseguridad, que está por crear una serie de vías espectaculares para automóviles, negando así el uso del transporte público eficaz y ordenado? ¿Sabe usted cuántos árboles derribará Marcelo para hacer la Supervía Poniente?

¿Está usted al tanto de los niveles de inseguridad? ¿Piensa que Tepito y zonas aledañas son espacios para monjas y sacerdotes dedicados al culto de Dios o de la Santa Muerte? El ecologista Ebrard va a derribar tantos o más árboles que AMLO para hacer sus segundos pisos. Diez mil árboles, de los cuales muchos están en parques y barrancas, otros bordean grandes avenidas, pero todos resultan un estorbo para la creación de los nuevos segundos pisos. El Bosque de Tlalpan es una ruina y no sólo por los puestos ambulantes y la cantidad de basura allí depositada, sino porque la vegetación agoniza, hace unos días hubo una violación en la mañana y pocas veces pasa un barrendero. Las autoridades dicen que han plantado millones de árboles, la pregunta es: ¿cuántos han sobrevivido si jamás los han cuidado?

No cabe duda, estamos ante una tomadura de pelo internacional y Marcelo supone que podrá utilizarla para alcanzar la tan anhelada Presidencia de la República.

Es difícil suponer cómo sería el DF bajo el PAN o gobernada nuevamente “por los caciques”. Pero de algo estoy seguro: jamás, ni en sus peores momentos, la corrupción había sido tan cínica por evidente. La lista de pillos del PRD es interminable y los negocios particulares de los funcionarios capitalinos no paran porque vienen de estratos sociales muy bajos a los que no piensan regresar jamás. Ahora son ricos y no quieren dejar de serlo.

Cuando vi la alta puntuación que Ebrard tiene en la carrera tras este premio, me asombré. Los creadores no conocen el DF. El Zócalo es un circo o una pista de hielo, según la época. Los vendedores y la inseguridad impiden apreciar las bellezas que nos dieron el título de patrimonio de la humanidad. Ahora mismo coexisten en el Zócalo los enemigos de Calderón con los fanáticos del futbol. Pero esos problemas no llegan a Europa, sólo amables cartas de perredistas que están acostumbrados a mentir y que en lugar de trabajar prefieren ver el futbol en las megapantallas que Ebrard mandó poner para ganar votos fáciles. ¿Ha cruzado usted el Zócalo y sus alrededores de noche? Aparte de arriesgarse a ser robado, hay ratas, alimañas de toda índole, la peste es intolerable y de día la contaminación nos asfixia. Pero Ebrard podrá ser el mejor alcalde del mundo, según Londres y Friburgo y gracias a la votación de sus empleados.