Luchan las tribus por 154 puestos de elección
Ubaldo DíazJueves 22 de Dic., 2005![]()
Los jefes de las tribus perredistas en el Distrito Federal prometen que las luchas serán a “morir”, que no dejarán pasar las candidaturas de sus adversarios, pues de por medio están el poder y el dinero, el manejo de los permisos para los ambulantes, para que trabajen los taxis piratas sin que los molesten los agentes de la policía, pero sobre todo porque intentarán convertirse en jefes delegacionales.
La nómina de perredistas es alta, se calcula que 800 se enfrentan por los puestos de elección popular para delegados, diputados locales y federales y senadores. El 22 de enero habrá de realizarse la votación. Las dos principales corrientes son Nueva Izquierda, y Unidad y Renovación. Sus líderes buscarán preservar sus territorios e influencia, sostienen que son una verdadera fuerza política, aunque muchos de ellos saben que mienten. Los grupos vinculados a René Bejarano, cercanos a Ebrard Casaubón y López Obrador, son los que imponen candidaturas; qué importa que sea gente desprestigiada, que pretenda enriquecerse, sin importarles la suerte de las organizaciones sociales que dicen representar o su partido. La mentalidad de “los Panchos Villas”, los de la Gustavo A. Madero, de Iztapalapa o Iztacalco es de violencia, porque la política poco les interesa. René Bejarano seguramente ha ordenado que en Álvaro Obregón se apoye a Gustavo Rodríguez, para la delegación Cuauhtémoc a José Luis Muñoz, para Cuajimalpa a Araceli Vázquez, para Azcapotzalco a Alejandro Carvajal y para Coyoacán a Carlos Ortiz. Se habla de un acuerdo entre Ernesto Chávez y Susana Manzanares para Tlalpan. Francisco Chigüil ya está haciendo amarres para la delegación Gustavo A. Madero, y quien tiene el control es el secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega. Pero enfrente tiene a Lizbeth Rosas y Edgar Torres. La lista de aspirantes es enorme; cinco o seis luchan por la misma posición, bejaranistas contra “Los Chuchos” y ahora Rosario Robles haciendo hasta lo imposible para que la apoyen aquellos grupos que le juraron lealtad eterna cuando fue jefa de Gobierno. Por cierto que no tiene nada seguro en el partido de Patricia Mercado, ya que los pleitos internos son tantos que a lo mejor desaparecen antes de tiempo. Pero también está Gilberto Ensástiga para Tláhuac; Julio César Moreno para Venustiano Carranza; Rodolfo Covarrubias, Pablo Trejo o Ricardo Benito para Iztacalco. Al final podría imponerse el reparto de cuotas, como se hace en cada elección; qué importa la ideología, lo fundamental son derrotar al compañero, el acomodo, los acuerdos por debajo de la mesa. Al final del día dirán que son los luchadores del PRD los salvadores de la capital del país. (Vía cronica.com.mx)


