11 May 2011

Las grúas, las multas, los fantasmas; y, ¿las arcas vacías?

CRÓNICA Por: Rafael Cardona  Fecha: 11/05/11

  El gobierno de la ciudad, a pesar de su populismo bicicletero, playero y “gay friendly”, entre otras cosas, dispone de una enorme capacidad para sisar los bolsillos de los ciudadanos con todo tipo de engañifas, abusos y mentiras

Una de las fuentes de financiamiento paralelo del gobierno de la ciudad, es decir, no con dinero fiscal directamente, y estrechamente relacionada con la celebración del Día de la Madre ayer, o mejor dicho, del día de no tener madre, es el “arrastre” de vehículos a los corralones por medio de grúas particulares concesionadas para ese despojo temporal.

Si quienes protestan por la violencia y pugnan por el establecimiento de un estado jurídico promovieran en favor del ciudadano y no del gobierno la imposibilidad de confiscar bienes ajenos e imponer condiciones leoninas para recuperarlos, como sucede cuando alguien se lleva un auto ajeno empezaríamos a desmontar la “delincuencia organizada” en la capital de México.

—¿Cuál es la razón jurídica de este robo temporal para cuya comisión no importa si el automóvil tiene dentro un ocupante? Ninguna, de fondo.

Las garantías individuales quedan suprimidas cuando en contra del artículo 16 de la Constitución, según el cual “nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente que funde y motive la causa legal del procedimiento”, los “gruyeros” uniformados o concesionarios se llevan un automóvil esté o no presente su propietario.

En el mundo de aprovechamiento crematístico de Marcelo Ebrard los “gruyeros” son autoridades competentes. Y las del GDF, incompetentes.

Ojalá y Marcelo Ebrard, quien acaba de recibir recientemente su título profesional (no de abogado, es cierto) pudiera explicar cómo hizo la Asamblea del DF para legislar por encima de la Constitución.

Pero este monumento a la alevosía tiene una razón. De acuerdo con el Código Financiero, la obligación de los concesionarios es aportarles a los otorgantes de la conexión, es decir, al jefe del GDF, doscientos millones de pesos en un año. Son casi 20 millones de dólares (sin impuestos).

—¿Cuánto de ese dinero se dispersa en los distraídos bolsillos de la burocracia hoy con urgencias evidentes de “cochinito”? No se sabe.

En la página internet de “Ciudadanos en red.com.mx” hay un análisis interesante:

“La recaudación por servicios de grúas y almacenaje de vehículos de 2009 ni siquiera alcanzó la meta estipulada en la Ley de Ingresos de dicho año. De 2003 a 2008, la meta recaudatoria se superó sin ningún problema. Entre 2001 y 2003 también hubo problemas para alcanzar la meta programada.

“Oficialmente en el informe de avances y en la cuenta pública se reporta que esto se explica por la reducción de 10.5% en el número de operaciones realizadas respecto al año previo y por la reducción de 11% en el número de grúas para prestar el servicio.

“En cuanto a la reducción del número de grúas no hay mayor información que contradiga la versión oficial. El dato de operaciones no coincide con el que se puede establecer a partir de la información oficial de la SSPDF. Al parecer hay gato encerrado; común cuando una administración gubernamental pone en práctica una política de nula transparencia y rendición de cuentas a los gobernados.

“Hay que ir por partes: en efecto, el panorama recaudatorio no es el mismo si el número de operaciones es menor; lo cual se refleja en los ingresos ‘por servicios de grúas y almacenaje de vehículos’.

“Y en este punto comienzan las dudas en cuanto a lo recaudado. De ahí deriva la exigencia por transparentar el funcionamiento y operación del programa de grúas; en especial lo relacionado con los ingresos…”

El gobierno de la ciudad, a pesar de su populismo bicicletero, playero y “gay friendly”, entre otras cosas, dispone de una enorme capacidad para sisar los bolsillos de los ciudadanos con todo tipo de engañifas, abusos y mentiras.

Se trata de una voracidad incontenible para lo cual todo es útil en la invención de derechos y aprovechamientos, hasta la perversa maniobra de “trenzar” las multas (las cometidas y las imaginarias) con el pago de las verificaciones.

Todo se vende, como por ejemplo los espacios debajo de los puentes del Circuito Interior; todo se concesiona, del Zócalo al Periférico. Es el paraíso de los contratistas (¿socios?) lo mismo para obras viales o grúas abusivas tripuladas por cleptómanos con licencia y un coordinador general de todo ese cartel de exacción con permiso público.

Pero de alguna parte deben salir los fondos para satisfacer la avidez del poder.

Arremeten ciudadanos contra grúas: http://www.eluniversaldelvalle.mx/detalle514.html