La Supervía de la discordia, del abuso de autoridad, de los desplazados de La Malinche, de las pingües y leoninas ganancias, del impacto ambiental ...
La iniciativa, financiada por la Universidad Nacional Autónoma de México, llevaba seis años de aplicación exitosa, pues a decir de Mendoza, el promedio de sobrevivencia de los árboles y arbustos plantados por su equipo era, en el peor de los casos, de 60 por ciento. Con la construcción de la vialidad, los avances corren el riesgo de esfumarse. La bióloga asegura que el trazo de la vialidad –a cargo de la empresa Controladora Vía Rápida Poetas– está programado para pasar por una parte importante del área que durante seis años reforestó, además de cruzar la zona mejor conservada de la barranca, aquella que en las tomas aéreas se distingue por presentar un verde más intenso que el resto de la superficie.Tarango es la última barranca del poniente del Valle de México que se encuentra libre de urbanización en casi toda su superficie; tiene una extensión de 6 kilómetros de árboles en donde habitan 35 especies. Aunque es de acceso público –excepto la zona cercada por las obras de la Supervía–, sus caminos de terracería casi siempre se encuentran despoblados de visitantes, por lo que la basura es prácticamente inexistente.Actualmente los caminos son utilizados por camiones de carga, patrullas que custodian las obras y autos particulares con canastas de comida que proveen a los trabajadores. De vez en cuando es posible encontrarse con algún habitante de las colonias aledañas, sobre todo ancianos, pero su permanencia en la barranca es rápida; generalmente acuden en busca de hierbas que utilizan como remedios medicinales.La Supervía Poniente afectará cinco zonas de valor ecológico: La Loma, Tarango, Barranca de Guadalupe, La Angostura y el Parque Ecológico Las Águilas; además de la Colonia La Malinche.
Túnel bajo la Loma
La Loma es una área natural que hace honor a su nombre. Debido a su difícil acceso por lo empinado de sus veredas, por la cantidad de agua que se acumula en el suelo –basta oprimir un poco con el pie para que el líquido brote– y por la abundante vegetación, es una importante zona de filtración pluvial, aunque carece de un sistema eficiente de recolección, por lo que el agua de lluvia se mezcla con el drenaje. Datos proporcionados por Ezequiel Ezcurra, director del Museo de Historia Natural de San Diego, California, indican que, de aprovechar su capacidad real de filtración, cada hectárea podría satisfacer la demanda anual de entre 100 y 200 familias en la ciudad."Cada hectárea de bosque en esas montañas que rodean la Cuenca de México capturan al año e incorporan a los acuíferos entre 10 y 15 millones de litros de agua por hectárea... esta cantidad no es nada despreciable, es la que utilizan entre 100 y 200 familias al año", señaló el especialista durante los foros organizados por el Frente Amplio en contra de la Supervía Poniente.
Esta zona es quizá en donde más interacción existe con los habitantes de las colonias cercanas. Es común la escena de hombres que bajan por veredas de lodo amarillento cargando bolsas llenas de leña, hongos o plantas comestibles. El trazo de la nueva vialidad contempla la construcción de un túnel subterráneo que prácticamente atravesará La Loma.La entrada del subterráneo ya se construye en La Angostura, una barranca que primero fue invadida por paracaidistas, quienes cedieron los terrenos pero se reinstalaron en predios contiguos, y que ahora es ocupada por maquinaria pesada. Aunque no es posible acercarse debido a que un grupo de personas custodia día y noche los terrenos, desde lo lejos son visibles los efectos, primero de la invasión de paracaidistas y después de la construcción: zonas que antes eran verdes ahora son enormes extensiones de tierra.La salida del túnel será construida en La Malinche, colonia en la que se localizan 50 de los 126 predios que fueron expropiados por el Gobierno capitalino para dar paso a la Supervía; los 75 restantes se ubican en la Delegación Álvaro Obregón. La ruina que quedó en los predios expropiados aún estremece a los vecinos: casas destruidas, muebles y ropa abandonados a mitad de lo que eran patios familiares, perros que deambulan en medio de calles solitarias.Habitantes del lugar aseguran que la escena de destrucción se debe a que las autoridades capitalinas se esforzaron en dejar inhabitable el lugar. La orden fue clara: tras abandonar los inmuebles, cada familia debería realizar un boquete en las paredes, a cambio recibirán un "apoyo" de $1,800 pesos adicionales a la indemnización por su predio; quienes se negaron terminaron observando cómo otros dejaban inservibles sus domicilios.El desalojo dejó a alrededor de mil 600 personas sin hogar pues, al ser La Malinche una de las siete colonias más habitadas de la Delegación Magdalena Contreras, se estima que en cada predio habitaban entre cuatro y ocho familias, con un promedio de cuatro personas cada una. Al igual que en muchas colonias populares de la Ciudad de México, las familias de La Malinche llegaron al lugar cuando éste era aún una barranca, que al estar alejada del llamado casco urbano permitía encontrar terrenos baratos. Con $300 mil pesos de indemnización en promedio, muchas de ellas regresaron a rentar o a vivir en casas de familiares.Otra zona afectada será La Barranca de Guadalupe, probablemente la más contaminada de todas. Los asentamientos humanos y la falta de sistemas de recolección de desechos y drenaje provocan que en esta barranca se acumule basura y aguas negras. El deterioro es evidente: malos olores provocados por el estancamiento de agua, basura que se pierde entre la vegetación crecida en exceso y desechos de cascajo con los que los pobladores intentan establecer caminos de acceso a las puertas de las casas. En opinión del biólogo Luis Zambrano, aun cuando algunas áreas ubicadas en el trazo de la Supervía se encuentran afectadas por la contaminación, continúan aportando servicios a la ciudad como la reducción de inundaciones, la recarga de los mantos acuíferos y el mantenimiento del ciclo hídrico.Árboles y derechos
La Manifestación de Impacto Ambiental de la obra señala que la construcción implicará el retiro de 28 mil árboles. Aunque el documento no especifica cuántos se retirarán en cada área, sí establece que "en la zona denominada bosques" serán más de 26,400; Otros 1200 serán retirados de jardines, camellones, glorietas y banquetas. El programa para reducir los impactos ambientales contempla la restitución de más de 108 mil árboles; un promedio de 4 por cada uno retirado. Hasta el momento, ni la empresa concesionaria ni las autoridades locales han informado en dónde serán plantados. Según la Secretaría de Medio Ambiente capitalina, si la constructora se apega a los lineamientos de reforestación de la ciudad, más del 70% del arbolado –75 mil 600– tendrá altas probabilidades de sobrevivir.Dependencias del Gobierno capitalino señalan que, más allá del programa de mitigación, los interesados en llevar a cabo la obra no han aportado elementos suficientes que permitan concluir que los beneficios de ésta serán superiores a los que ya aportan las zonas ecológicas por las que pasa la vialidad.La opinión de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) a la Manifestación de Impacto Ambiental señala: "la revisión de esta información nos permite concluir que la MIA-E de Controladora Vía Rápida Poetas S.A. de C.V. presenta serias deficiencias técnicas, como es la falta de elementos acerca de los impactos ocasionados y la ausencia de medidas de mitigación o resarcimiento, lo cual es suficiente para señalar que la MIA-E carece de los elementos suficientes para su evaluación y posterior dictamen".Por lo pronto, vecinos de la delegaciones Magdalena Contreras y Álvaro Obregón promueven dos juicios de amparo para impugnar la Manifestación de Impacto Ambiental y el Título de Concesión de la obra. Luis Miguel Cano, quien lleva la defensa, asegura que estos documentos, a partir de los cuales se justificó la necesidad y el inicio de la construcción de la Supervía, violentan derechos como el acceso a la vivienda, el agua, el medio ambiente sano y la participación ciudadana.El abogado señala que los vecinos de la zona nunca fueron consultados a pesar de que la construcción afectaría sus viviendas y el entorno en el que han vivido. Agrega que a nivel ciudad, las obras afectarán bienes comunes como el abasto de agua, la calidad del oxígeno y los ciclos hídricos.Entre las irregularidades detectadas en los documentos se encuentran: 1. La Manifestación de Impacto Ambiental se aprobó con el 50% de la información faltante; 2. La empresa Controladora Vía Rápida Poetas presentó el proyecto de la vialidad un día después de que se publicó la declaratoria de necesidad; y 3. En el Título de Concesión las autoridades capitalinas se comprometieron a "coadyuvar" con la concesionaria en la obtención de las autorizaciones, incluso las de índole ambiental.Mientras el proceso sigue su curso en tribunales –ya se les negó la suspensión provisional de las obras–, la construcción de la Supervía Poniente continúa.



