La reunión más importante del mundo con tres mil abajo firmantes invitados por Ebrard a costillas del erario del DF
CRÓNICA David Gutiérrez Fuentes (Opinión) 18/11/10
Estimados alcaldes del mundo, distinguidos invitados internacionales y ciudadanos de algo que hace muchos años se solía denominar como la región más transparente, sean ustedes bienvenidos a la Ciudad de México a discutir las medidas que refrendarán el indiscutible compromiso de nuestro Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, con el medio ambiente y el desarrollo sustentable.
Disfruten de su estancia en esta hermosa ciudad que padecerá innumerables cortes viales, entre otras medidas, para que su desplazamiento en los actos oficiales no les haga pensar que fueron víctimas de un embaucador al que le tiene sin cuidado el calentamiento global.
Gente maliciosa, una minoría con derecho a expresarse porque aquí somos superdemocráticos y tenemos una de las constituciones locales más avanzadas del mundo, hará lo posible por presentar un panorama diferente de este edén en el que tenemos la fortuna de vivir varios millones de habitantes felices, rodeados de hermosos parques públicos en los que hay árboles en abundancia y cuyos espacios no han sido concesionados a comerciantes de toda laya y mucho menos rentados para actos privados.
No se dejen influir por los rumores, hay que apoyar a este nuevo líder mundial que respaldamos gustosos para que desembolse varios millones del erario en su titánica lucha contra la voracidad de los países del primer mundo, los únicos y verdaderos responsables del calentamiento global como lo hará saber con mano firme en la cumbre de los malosos que tendrá como sede Cancún.
Háganle caso cuando dispara cañonazos de sabiduría como estos: “[la capital del país] se encuentra en una cuenca cerrada, que en caso de recibir una mayor cantidad de lluvia aumentará las posibilidades de inundaciones, ‘imagínense el nivel de riesgo que tiene la ciudad’”.
Sabias palabras, la historia de la cuenca central nos ha dado múltiples lecciones al respecto, pero más sabio es el manejo profesional de la información, exento, insisto, de cualquier matiz demagógico o esquizofrénico.
Aquí no se talan árboles indiscriminadamente, aquí no se hunden de manera acelerada varias zonas, aquí no se perforan pozos de agua sobre las áreas que dividen al periférico de su lateral, aquí, en épocas de estiaje, no sufrimos de recortes de agua porque contamos con magníficos proyectos en manejo de aguas grises, aquí no se invaden suelos de conservación con la complicidad de los actores políticos que hicieron gobernador a Ebrard, aquí no se acaba con los mantos acuíferos autorizando indiscriminadamente permisos para construir en una ciudad que no está al borde del colapso. Si nos inundamos, es por el cambio climático a secas, que, parafraseando a Calderón (otro titán de la ecología), “nos viene de afuera”.
A lo mejor de oídas, les llegan los murmullos de una facción que se opone a un gran proyecto de nuestro visionario jefe de gobierno: la supervía. Recomiendo ignorarlos, se trata de un puñado de ciudadanos resentidos, desafiantes de la movilidad metropolitana, para la que nuestro jefe de gobierno tiene brillantes y modernísimas soluciones de mediados de la década del siglo pasado: segundos pisos de peaje concesionados al sector privado.
Esa minoría, a la que valerosamente le antepone el uso de la fuerza pública el anfitrión de la Cumbre Climática Mundial de Alcaldes, piensa que el razonamiento está por encima de la inversión propagandística. En otras palabras, en el colmo del delirio, los tres gatos que representan a 15 organizaciones civiles, y los 1.5 ciudadanos e intelectuales que los apoyan, recurren al argumento para desarticular la propaganda de Ebrard. Sólo a los necios se les ocurriría contravenir la contundencia de las frases que nos dicen que la del próximo 21 de noviembre, será “la reunión más importante del mundo”.
Argumenta el puñado de pelafustanes que se opone a la supervía que “los automóviles particulares, son responsables del 48% de las toneladas de bióxido de carbono (CO2) que se emiten a la atmósfera en la Zona Metropolitana del Valle de México una de las principales fuentes emisoras de Gases Efecto Invernadero (GEI), responsables del calentamiento global.”
Por eso me gusta mi ciudad que sigue siendo chinampa en un lago escondido, me gusta porque sobre los razonamientos se impone la lógica del dinero de una precampaña con muchas salidas publicitarias y me gusta porque sobre la realidad, triunfa siempre la fantasía más delirante. Me gusta, además, porque en ese fastuoso escenario hay un líder que se llevará al baile a más de tres mil abajofirmantes.



