14 Jan 2012

La ecuación Wallace

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Con los medios a su alcance, Isabel Miranda emprendió una odisea para dar con los secuestradores y asesinos de su hijo.

LA RAZÓN Por: Raymundo Riva Palacio 14/01/12

PRIMER TIEMPO: La mano dura de Calderón. La frialdad de los números electorales no tiene amigos ni piedad. ¿Cómo lograr subir el número de votos del PAN en la ciudad de México para quitarle apoyos a Enrique Peña Nieto en la elección presidencial? Por supuesto, con ninguno de sus aspirantes al gobierno capitalino, que no pintaban para ir más allá del tercer lugar. La solución fue alguien de afuera, cercana, pero ciudadana, doña Isabel Miranda de Wallace, la madre que buscó a su hijo y llevó a la cárcel a sus asesinos, la Violeta Chamorro tropical y la reencarnación de Corazón Aquino. Ella, no para ganar sino para descontar votos al PRI; no para conquistar el gobierno del Distrito Federal, sino para restar apoyos a su candidato presidencial. La señora Wallace, cándidamente, lo dijo cuando se presentó ante la sociedad política, al afirmar que había aceptado con el solo propósito de evitar que el PRI regrese a Los Pinos. El discurso del presidente Felipe Calderón y de todo el PAN, puesto en boca del nuevo instrumento electoral azul. Ni modo, la patria panista es primero. Y a amarrarse el hígado. Ahí, en la foto de la unción informal de la señora Wallace en el PAN, Gabriela Cuevas, desencajada en el rostro al perder la mejor oportunidad que se le presentaba para quedarse con la candidatura, disciplinada (cuando menos por ahora). Ahí Mariana Gómez del Campo, que tanto había promovido a la activista por la justicia, para que fuera ella su verdugo político y cortara sus legítimas aspiraciones para el gobierno capitalino. Después de todo, en su sacrificio se encuentra el bien mayor: la Presidencia. La primera parte de la ecuación del 2012 se colocó sobre las ruedas de una maquinaria que apenas comienza a rodar, y que en el sometimiento de todos se ve de quién es la mano que mece su cuna.

- SEGUNDO TIEMPO: El estatequieto de Calderón. Jugada doble realizó el Olimpo panista en el Distrito Federal, con la designación de Isabel Miranda de Wallace como candidata ciudadana al gobierno del Distrito Federal. Escogieron una figura mediática que no tenían a la mano, porque el candidato en potencia en las sombras, ni quiso ajustarse a las reglas del juego que marcaban desde Los Pinos. Si por un lado la escogieron para restarle puntos al candidato presidencial del PRI Enrique Peña Nieto en la capital federal, fue porque Santiago Creel, quien era originalmente para quien iría la designación, se empecinó en seguir trepado en la búsqueda de la candidatura presidencial. Creel no se apegó a los designios planteados por el presidente Felipe Calderón en Los Pinos en diciembre pasado, de que se redujera a dos la lucha por la nominación. Con encuestas internas en la mano, aseguraban que Creel no tenía —ni tiene— posibilidad alguna de ser electo candidato, por lo que querían exhibirlo con una encuesta indicativa que, sobretodo por sus reclamos públicos, abortó recientemente. Pero si no se quería bajar, tampoco iban a tener consideraciones. Creel tenía prácticamente asegurada la candidatura para el gobierno del Distrito Federal, y con la exposición pública que ha adquirido y su oficio político, lucía como un gran candidato no sólo para restarle a Peña Nieto, sino incluso para dar batalla por la capital. Pero Creel, en la ecuación del Olimpo, no se bajó a tiempo. Y como en la política —como en tantas otras cosas—, nadie es imprescindible, pues le dieron el manotazo sobre la mesa. Si no quisiste por las buenas, pues por las malas. Ni candidatura presidencial, ni capitalina. Ya dijeron.

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Isabel Miranda  durante la presentación de Jacobo Tagle Dubín, secuestrador y asesino de su hijo Hugo Alberto Wallace Miranda.

- TERCER TIEMPO: En espera de la tormenta perfecta. Perfecto. Si bien el enemigo real del PAN en 2012 en la capital no es el jefe de gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard, y el PRD, sino el PRI de Enrique Peña Nieto, la designación de Isabel Miranda de Wallace como candidata azul en la capital federal, juega en varias bandas. Una, la visible, es aquella por la que la escogieron: la contienda en la segunda entidad con mayor peso electoral del país —después del Estado de México—. En este plano, la señora Wallace es una candidata que estableció un primer dique a quien se espera sea la candidata del PRI, Beatriz Paredes, y motivó de inmediato una preocupación en el equipo de Peña Nieto sobre qué tan grande podrá ser el impacto negativo sobre la diputada tricolor al ponerle enfrente a una mujer más liberal que la tlaxcalteca de nacimiento y con mayor capacidad para generar simpatías y sound bites en medios electrónicos. Pero también colocó una carga de profundidad en la izquierda y anexas, que este fin de semana definirá por encuesta a quién quiere como candidato. Si es la líder de la Asamblea Legislativa, Alejandra Barrales, el género será un tema fundamental —aunque misteriosamente el coordinador del proceso, Manuel Camacho, coordinador del DIA, eliminó esa pregunta de la encuesta—. Y si fuera Miguel Mancera, pues como sostienen en el PAN, será un manjar para la señora Wallace, quien tiene toda la autoridad moral para cuestionar su gestión al frente de la procuraduría capitalina. Cuando uno observa los factores en la ecuación de la candidatura de Wallace, lo menos que puede pensarse es que fue una ocurrencia, sino una jugada muy bien calculada a tres bandas, como dirían en la carambola.

La señora Wallace calienta la plaza: http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9094591

Isabel Miranda es mucho más competitiva que yo: Luege: http://www.eluniversal.com.mx/notas/822777.html

"Seguirá mi lucha contra el secuestro", Isabel Mirandahttp://impreso.milenio.com/node/8877543