20 Feb 2009

La ciudad que dejó de ser ejemplo

Juan José Huerta
Viernes 20 de Febrero, 2009

(...) A partir del terremoto de 1985, con antecedentes desde 1968, sucede un contradictorio fenómeno: el progreso de la sociedad civil, su activismo en defensa de los derechos ciudadanos y la democratización formal del sistema político de la ciudad, pero con debilitamiento de la autoridad del gobierno local para orientar las múltiples facetas del desarrollo urbano. Se malogra, así que la voluntad ciudadana se refleje adecuadamente en programas públicos de interés común, sino que éstos responden más bien a componendas clientelares en beneficio sobre todo de líderes de grupos diversos, desde desarrolladores inmobiliarios hasta ambulantes, a intereses pecuniarios ligados a administradores públicos o a prebendas otorgadas a compinches políticos.

Resultado: ciudadanía sin representación real, pobres finanzas públicas locales, falta de soluciones técnicas y con visión de largo plazo al desarrollo urbano, que deviene anárquico, insuficiente y no autosustentable.

La ciudad de México dejó de ser ejemplo... a no ser en la pobreza de proyectos públicos, como...

BASURA. Se ha dejado empeorar el problema de la disposición de residuos sólidos, líquidos y peligrosos, y los avances virtuales, como la Ley de Residuos Sólidos y su reglamento, no son aplicados ni siquiera por las mismas autoridades encargadas de su ejecución. Apenas se recicla un 10 por ciento de residuos, y el resto se deposita en el megatiradero del Bordo Poniente, prácticamente saturado.

El GDF pretende aplicar un nuevo esquema altamente centralizado, que llama Centros Integrales de Reciclado y Energía (CIRE’s), megaplantas industriales con costo de ocho mil millones de pesos cada una, concesionadas a inversionistas privados, de los cuales intenta construir cuatro, Tláhuac para empezar, en suelo de conservación y de usos agrícolas, en lugares donde se encuentran los mantos freáticos más importantes y vitales de la cuenca, lo que compromete aún más la recarga del acuífero del Valle de México, donde la ciudad extrae el 58 por ciento del agua que consume (otro serio problema).

Organizaciones ciudadanas están demostrando plenamente que los CIRE’s son contrarios a la esencia misma de sustentabilidad  (...)

TRANSPORTE DE PERSONAS Y EFECTOS. De los problemas más graves, por la falta de desarrollo y mantenimiento de sistemas de transportación masivos y/o eficaces, la primitiva, o francamente inexistente, ingeniería de tránsito aplicada para agilizar la circulación de vehículos, la “política de megaobras” (como puentes y “deprimidos”) exacerbada ahora por el GDF, que lejos de resolver las dificultades del tránsito induce mayor circulación vehicular, que a su vez requiere nuevas obras de ese tipo, que además desnaturalizan el paisaje de la ciudad. (Sigue)

Vía cronica.com.mx