La ciudad de la izquierda; las cinco razones por las que la Supervía es la batalla perdida de Ebrard
El periodista Miguel Ángel Granados Chapa puso en duda los dichos del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, quien en días pasados afirmó que su proyecto y el de la líder magisterial, Elba Esther Gordillo, son completamente distintos, ya que él, subrayó, es un hombre de izquierda. “Yo soy un hombre que milita en la izquierda y claramente ella está en otra posición política. Entonces, yo no tengo pensado cambiar y varias mi postura política”, dijo.
Sin embargo, en su programa de radio matutino del pasado 26 de julio, Granados Chapa señaló que si Ebrard fuese realmente un hombre de izquierda, respetaría la voluntad de los ciudadanos y habría cancelado el proyecto de la Supervía Poniente, que supuestamente contribuirá a desahogar el tráfico de la zona poniente de la ciudad, particularmente de Santa Fe. Contrario a ello, el jefe de Gobierno del DF “mantiene su propósito de hacer que una empresa privada, beneficiaria de un título de concesión muy ventajoso, construya esa Supervía”, enfatizó el periodista.
Para Barros, el hecho fue arbitrario, “como todos los que han caracterizado este proyecto carretero”. Y afirmó que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal se ha puesto del lado de los vecinos, pero Ebrard ni siquiera acudió a la presentación del informe del ombudsman capitalino, con lo que “se evidenció como una persona arrogante y autoritaria”, que en los hechos no cumple con el respeto a los derechos humanos, como ofreció durante su campaña a la jefatura de gobierno.
La Supervía, con los daños que implica al medio ambiente de la zona poniente, la degradación de la vida urbana y la afectación a las culturas tangibles e intangibles de los pueblos aledaños, es sólo uno de los temas que se han convertido en talón de Aquiles para el jefe de Gobierno.
Sin evaluar a profundidad la gestión de la Secretaría de Cultura, podría decirse que Ebrard no siempre está atento a la preservación arquitectónica y urbanística de la Ciudad. Basta recordar la demolición de 16 inmuebles coloniales en el Centro Histórico, casi al inicio de su gestión.
Otro de sus proyectos, más actual, está relacionado con el rescate del río Magdalena (el mismo que baja de las zonas afectadas por la Supervía), y es la creación de una planta de tratamiento de aguas en la plaza de Chimalistac, en San Ángel. Aquella es una placita histórica, que de tan escondida que está, a veces pasa desapercibida para muchos ciudadanos que transitan por esa zona de la ciudad, cuyas calles están dedicadas a los personajes de la famosa novela de Federico Gamboa, Santa. Por cierto, la placita lleva también el nombre del célebre escritor, quien fue ministro de Relaciones Exteriores y estuvo al frente de las fiestas del Centenario de la Independencia celebradas por Porfirio Díaz.
El proyecto de la planta de tratamiento logró frenarse por la movilización ciudadana, en la que participaron, entre otros intelectuales, los escritores Elena Poniatowska e Ignacio Solares, vecinos del lugar.
Al respecto, Cristina Barros manifestó que la ciudadanía es más madura en el Distrito Federal que sus gobernantes, y exige que le expliquen de qué se tratan los proyectos, que demuestren que hay una planeación en ellos y su necesidad. Lamentablemente, añadió, lo que hay es una cerrazón a esa transparencia, y cuando los propios ciudadanos hurgan, lo que encuentran detrás son “negocios entre funcionarios públicos y empresas privadas, como es el caso de la Supervía”. Y aunque celebró que el proyecto en Chimalistac se detuviera, preguntó si acaso en la ciudad de México hay ciudadanos “de primera y segunda”, pues al grupo de intelectuales de San Ángel los escuchó el jefe de gobierno, pero no a los colonos de La Malinche.
En el gobierno de Ebrard hay tres organismos (el Fideicomiso del Centro Histórico, la Autoridad del Centro Histórico y la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural, dependiente de la Secretaría de Cultura) que podrían recordarle que en las dos calles hay emblemáticos inmuebles coloniales, como la actual Biblioteca Lerdo de Tejada, cuyo edificio aledaño fue el Oratorio de San Felipe Neri, que se conserva hoy en día, además del templo de San Agustín, el Teatro del Pueblo y antiguas casas coloniales, por mencionar algunos edificios que podrían ser afectados por el tránsito de los metrobuses.
La diferencia entre el autoritarismo y la democracia, de acuerdo con Granados Chapa y Cristina Barros, está en saber escuchar a la ciudadanía y pensar en una ciudad más amable para todos.
Desde que se anunció su construcción, la Supervía Poniente ha tenido varios episodios dignos de un gobierno alejado de la izquierda conciliadora y moderna. He aquí 5 datos sobre la supervía que, pese a que el jefe de gobierno presume ser democrático y de izquierda, lo convierten en realidad en un gobernante autoritario y discrecional.
- Durante el puente de día muertos del año pasado, Marcelo Ebrard envió a cientos de uniformados para tomar posesión de 50 predios en la colonia La Malinche.
- Debido a la resistencia de los habitantes, el 1 de enero de 2011 (otra vez en día de asueto) los granaderos se apersonaron al lugar para asegurar la continuidad de la obra en la delegación Magdalena Contreras en la Ciudad de México.
- La empresa Controladora Vía Rápida Poetas, encargada de construir la Supervía Poniente, incumplió con las condicionantes impuestas por el gobierno capitalino para el desarrollo de las obras, como las relacionadas a la reducción de ruido, el mantenimiento a la maquinaria y no llevar a cabo obras de entubamiento de cauces, indicó la Secretaría del Medio Ambiente.
- En su recomendación 01/2010, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal le recomendó al Jefe de Gobierno que ordenara la suspensión de la construcción de la obra hasta que se realizara una consulta pública, amplia y plural; sin embargo, hasta ahora el gobierno no ha respondido favorablemente.
- La ley ordena que el gobierno de la ciudad no puede otorgar una licitación de obra si el beneficiario no cuenta con el capital suficiente para llevar adelante la obra respectiva, o no está en condiciones de obtener el crédito correspondiente. Sin embargo, apenas a finales de julio, la Bolsa Mexicana de Valores informó del crédito logrado por Constructora Vía Rápida Poetas. Y hasta eso es un préstamo insuficiente. El proyecto demandaría erogar $6 mil millones de pesos, y el crédito concedido suma $4 mil millones de pesos.
Así, La Malinche -cuyo nombre evoca el símbolo de la traición-, fue el escenario donde se reveló el verdadero rostro de quien se ha erigido como supuesto líder de la izquierda.




