29 Aug 2011

La basura, un negocio poco limpio: opinan expertos

Selección.  En el DF hay tres plantas de selección y aprovechamiento de residuos sólidos. Su operación está a cargo de los líderes de pepenadores.  Aquí se recuperan cerca de 20 materiales que pueden ser reciclables, como PET, cartón, papel, aluminio, entre otros.  Foto: David Jaramillo
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Planta de Composta.  En 1998 comenzó a funcionar.  Antes del programa de separación de residuos, la planta recibía entre 40 y 80 toneladas diarias de basura orgánica.  Ahora recibe 2,500 toneladas al día.  De una tonelada se obtienen 200 kilos de composta.  Foto Yadín Xolalpa

EL UNIVERSAL Por: Thelma Gómez Durán 29/08/11

Más de 25 mil personas que se dedican a recolectar basura en el DF forman parte de una industria en donde prevalecen la explotación y los negocios poco transparentes, advierten especialistas

Las más de 12 mil toneladas de residuos que se generan a diario en la ciudad de México pasan por varias manos antes de llegar a su punto final. En el largo camino que recorre la basura sucede una singular metamorfosis: cuando se aplica fuerza de trabajo a la recolección de los desechos, algo sin valor se transforma en una nueva mercancía. 

Todos los días, cerca de 2 mil toneladas de basura sufren esta transformación y generan a su alrededor una peculiar economía que permite, por ejemplo, la existencia de miles de voluntarios dispuestos a llevarse los desechos de otros sin recibir un sueldo a cambio.

En el Distrito Federal más de 25 mil personas forman parte del engranaje de una industria que, a decir de quienes conocen el negocio de la basura, debe cambiar sus dinámicas para eliminar la explotación y los negocios poco transparentes.

Al seguir el peregrinar que recorre la basura en la capital del país no sólo se encuentra a voluntarios. También es posible hallar feudos modernos, cacicazgos que se niegan a morir, un sindicato que tiene la fuerza suficiente para poner de cabeza a la ciudad, un servicio público que paga millones de pesos a empresas contratadas para mover los desechos de un lado a otro, miles de personas que medio viven mientras unos cuantos se llevan la mayor parte de las ganancias que dejan los desechos.

Seguir la travesía de la basura es mirar una “imagen perfecta del sistema político mexicano”, resume Héctor Castillo Berthier, sociólogo que desde los años 70 ha estudiado el tema de los desechos en la ciudad de México. Hoy es uno de los investigadores que mejor conoce las redes sociales, económicas y políticas que se entretejen alrededor de los desperdicios.

Héctor Castillo recuerda que han existido varios intentos por modernizar los procesos de recolección y disposición final de la basura en la ciudad. Todos se quedaron en el papel.

A mediados de los años 80, por ejemplo, el Banco Mundial diseñó un programa que proponía sacar la basura de la ciudad en trenes y llevarla a un gran depósito en Hidalgo. En los 90, expertos de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) presentaron un proyecto que, de acuerdo con Castillo, buscaba reutilizar casi 90% de los desechos y confinar el resto en un relleno sanitario, como lo hacen en algunas pequeñas ciudades japonesas.

Ricardo Estrada Núñez, subdirector de reciclaje de la dirección general de Servicios Urbanos del Gobierno del Distrito Federal, recuerda la reacción de los japoneses cuando conocieron cómo se maneja la basura en la ciudad: “Se sorprendían de que existiera corrupción, abuso, pero decían: ‘funciona muy bien. Así que no toquen nada de esa parte’”.

El próximo cierre del relleno sanitario de Bordo Poniente —lugar en donde se confinan los desechos del Distrito Federal— es una oportunidad para cambiar dinámicas que de tan añejas parecen ser normas. Héctor Castillo señala: “Necesitamos formalizar la informalida

d, los usos y las costumbres, las supuestas reglas entendidas, las propinas, los voluntarios, la explotación, los cacigazgos, los negocios por debajo de la mesa”.

El bordo deberá cerrar el 31 de diciembre. A cuatro meses, aún no se anuncia cuál será el lugar que recibirá la basura de la ciudad de México.

Héctor Castillo se pregunta: “¿El Distrito Federal puede vivir sin un relleno sanitario?” Y responde: “Sí. Sólo que nos volviéramos japoneses”.

Y apunta que cualquier programa que busque modernizar el manejo de los desechos deberá tomar en cuenta a las más de 25 mil personas que están ligadas laboralmente a la basura.

Más info: http://www.eluniversal.com.mx/primera/37606.html

La del Centro de Transferencia: http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/107739.html

El pepenador: una prueba a la resistencia: http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/107740.html

Generan obras de Ebrard-GDF 1.3 millones de metros cúbicos de cascajo: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=764840