Iztapalapa, seguridad nacional
Indicador Político Carlos Ramírez 28/09/09
La disputa por el control de la Delegación Iztapalapa va más allá de los desfiguros de López Obrador y de las versiones de que el asunto es cuestión de dinero: Iztapalapa se ha convertido en un eje autónomo de las principales organizaciones radicales, incluyendo grupos guerrilleros mexicanos y extranjeros.
Una de las piezas clave de las organizaciones comunitarias que mantienen el control de la zona es precisamente Clara Brugada, fundadora de la Unión de Colonos de San Miguel Teotongo, un experimento de autogestión social que convirtió esos espacios delegacionales en zonas francas ajenas a cualquier gobierno institucional. (...)
(...) Brugada buscó el padrinazgo político de López Obrador para realizar una enorme movilización que desestabilizara el DF. Sin embargo, Marcelo Ebrard intervino para evitar conflictos en la capital. Ebrard pactó en secreto con López Obrador el mecanismo de encontrar a un títere que ganara la elección y luego le endosara, en un acto que nada tiene de ético y menos de social o revolucionario, la jefatura delegacional a Brugada. (...)
Lo grave de todo fue que la victoria de Juanito fue el peor error político y estratégico de López Obrador. Y todo por tratar a Juanito con desdén, desprecio y discriminación racial, social y política. Brugada y López Obrador le han arrojado migajas al piso a Juanito. Pero al final de cuentas, la política se hace con seres humanos. Y Juanito tiene todo el derecho de ejercer la jefatura delegacional o de poner sus condiciones, por una sencilla razón: sin Juanito, el grupo de Brugada habría perdido las elecciones. Pero el fondo es que la disputa por Iztapalapa no es entre personas o dinero, sino por una zona de control territorial autónoma de Brugada y López Obrador: la Delegación Autónoma de Iztapalapa. http://impreso.elfinanciero.com.mx/pages/NotaPrint.aspx?IdNota=265101

