14 Apr 2011

Fernández Noroña es la lengua armada de AMLO para destruir, denostar, insultar: Augusta Valentina Díaz de Rivera; ¡Tenía que ser mujer!

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Cartón de Paco Calderón para Reforma.

EXCELSIOR Redacción 15/04/11

La diputada federal panista Augusta Díaz de Rivera calificó de “porro” al legislador del Partido del Trabajo (PT), Gerardo Fernández Noroña, al considerar que sólo usa la tribuna para lanzar descalificaciones y provocar que la sesión legislativa se prolongue de manera innecesaria.

En entrevista para La Silla de Excélsior, con Pascal Beltrán del Río, dentro de la tercera emisión de Cadenatres Noticias, la diputada aclaró que a Fernández Noroña nunca se le ha negado el uso de la palabra, incluso “él es el primero en hablar, el primero en subir a la tribuna con el objeto deliberado de retrasar el inicio de la sesión, de hacerla lo más larga posible, y muchas veces incluso de impedirla”.

La legisladora insistió en que el resto de las bancadas están hartas de tener en la Cámara de Diputados a una persona que no permite el avance de los trabajos legislativos.  Augusta Díaz dijo que como representantes del pueblo, cada uno de los diputados debería tener la capacidad de hacer un buen uso de la tribuna y conducirse con decencia y ética, sin que haya necesariamente un reglamento que lo especifique.

“Pero cuando él (Fernández Noroña) no es una persona ética, está por demás que tú le pongas y le digas qué debe hacer, porque él va a eso, es su misión en la vida, es su misión en la Cámara de Diputados, es la lengua armada de López Obrador, entonces él lleva una   misión muy concreta de destruir, de denostar, de insultar, que nada lo detiene”.

La diputada panista agregó que el legislador petista “es un porro entrenado para eso”.  Díaz rechazó que las críticas que ha vertido hacia Gerardo Fernández lo beneficien, porque él ha tenido todos los reflectores que ha querido, “creo que tiene un exceso de reflectores, y pues si ese efecto tienen, tampoco es mi intención”.

Aseguró que previo al altercado del pasado martes, varios diputados de distintas bancadas ya habían expresado su molestia por la manera en que el legislador petista hace uso de la palabra en tribuna.  Dijo que el comentario recurrente era “alguien que le pare el alto, ¿Cuándo lo van a callar?”.

Augusta Díaz describió que ese día no tenía intención alguna de sostener una discusión con Fernández Noroña, pero cuando lo escuchó mencionar su nombre, entonces decidió esperar el momento.

“Él estaba interviniendo con motivo del análisis del reglamento interno de la Cámara de Diputados, yo ocupo la segunda fila, casi en medio, entonces me queda el orador siempre muy cerca, entonces empezó con su retahila de toda la vida y yo, desde abajo, le empecé a decir: ‘Ya bájate Noroña, déjanos trabajar, Gerardo’, y me aludió”.

La legisladora recordó que esto fue motivo suficiente para solicitar la palabra en tribuna “por alusiones personales, y entonces dije ‘Ahora sí me va a oír’.

¡Tenía que ser mujer!

REFORMA                Paz Fernández Cueto            15/04/11

¡Tenía que ser mujer! la que finalmente pusiera en su lugar a Fernández Noroña después de largos meses de hartazón. Tenía que ser una diputada, Augusta Valentina Díaz de Rivera, la que encarara desde la tribuna al diputado que, asumiendo el papel de porro al inicio de esta legislatura, se sintiera con el derecho de insultar, descalificar, ofender, agredir o burlarse de las diputadas o diputados que le vinieran en gana, por no decir del presidente de la República o funcionarios del gobierno y distintas autoridades, sin que hubiera alguien que pusiera límite a sus majaderías. Lo que muchos hubiéramos querido decir lo dijo Augusta en el mejor de los tonos, al referirse a Noroña como simulacro de diputado y vergüenza para lo que es ser un diputado, además de responsabilizarlo por obstruir continuamente el trabajo legislativo, estorbando a la mayoría de los diputados que tratamos de sacar adelante el país. Y por si fuera poco, le echó en cara que ni siquiera es inteligente, aludiendo a la retahíla de argumentos repetitivos y enfadosos que prolifera desde la tribuna, en medio de una sarta de estupideces de las que hasta los de su partido están hartos.

Al día siguiente de la disputa, echando mano, como suele hacerlo, de una estrategia mediática para liberarse del ridículo, Noroña ofreció a la diputada Augusta unas flores en el más puro estilo machista de un misógino, evidenciándose él solo como alguien experto en ofender a las mujeres con hechos, actitudes y palabras, para intentar al día siguiente contentarlas con un ramo de flores. Menos mal que las mujeres de este país van reaccionando ante este tipo de chantajes hipócritas que ofenden y deshonran, atreviéndose a alzar la voz como la diputada, para gritar, ¡nunca más!, para exigir, con la autoridad que le corresponde, como pares que son en el terreno legislativo, y en el respeto que ambos se merecen como personas, un se calla y me escucha, le pido que se siente, primero voy a acabar. Le hace falta a Noroña que más seguido le hablen así para ponerlo en su lugar: "el niño malcriado encuentra a sus papás a la vuelta de la esquina".

Lo sucedido el martes pasado, replicado efusivamente por todos los medios de comunicación, rompe paradigmas hasta ahora infranqueables, más allá de la letra escrita en el reglamento de la Cámara que acabamos de aprobar.

Lo primero que sorprendió fue el respaldo que recibió de la gran mayoría de diputados que integraban el pleno, quienes aplaudieron con entusiasmo, como quien se sintiera reprimido, el atrevimiento de la diputada de Puebla. Lo anterior, seguido de la resonancia aprobatoria que le dieron sin excepción los medios, poniendo en evidencia que quien se creía intocable no lo es.

Lo segundo fue el respaldo ciudadano para quien se atreve a alzar la voz en representación de una gran mayoría que exige recuperar la Honorabilidad de la Cámara de Diputados y de sus representados. La Cámara ha ostentado el título de "Honorable" desde sus inicios, habiendo sido testigo de ese proceso largo y doloroso en el que se ha ido gestando nuestra democracia. Honorables fueron los constituyentes de 1917 que le abrieron camino, y honorable debe ser en todos sus aspectos el comportamiento de quienes la integran, aunque algunos la deshonren en la práctica.

Sé que estos razonamientos no convencen a muchos. La ciudadanía esta justamente enojada y desilusionada de sus legisladores, los peor calificados de entre los servidores públicos, los que reprueban en todas las encuestas de evaluación, a causa de estos comportamientos reprobables que, lejos de construir, obstaculizan todo intento civilizado de lograr acuerdos, y dificultan enormemente el trabajo de los funcionarios pagados por el pueblo.

Es tiempo de que la mujer mexicana sepa de lo que es capaz y se decida a intervenir decididamente, alzando la voz, como Augusta, cuando lo considere justo. Es tiempo de que rehúya los chantajes sentimentales y políticos, las agresiones misóginas, las opresiones machistas, superando los limitantes que frecuentemente le impone la sociedad, para intervenir más decididamente en la definición del rumbo del país que queremos, poniendo al servicio de los demás cualidades que le son propias, como la valentía y la autenticidad. La mujer cuando ha querido ha sabido orientar el rumbo del país hacia ideales más justos y hacia metas más nobles, sin dejarse chantajear por intereses ajenos o perversos. Es cosa de que se decida a actuar a sabiendas que tiene el sartén por el mango.


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