CRÓNICA René Avilés Fabila (Opinión) 11/08/10
De algo nos han convencido los perredistas: entre sus características jamás ha estado la protección del patrimonio urbano. Siempre y cuando les puedan sacar jugo a los monumentos, joyas arquitectónicas y a la naturaleza, pasarán sobre ellos. No es un fenómeno exclusivo del PRD, el PRI y el PAN han tenido lo suyo. Unos (los priistas) con el pretexto de modernizar, otros (perredistas y panistas) por ignorancia, han contribuido a dañar multitud de edificios o de plano desaparecerlos. El fenómeno es histórico. No es, pues, exclusivo de estos tiempos ni de estos partidos. Los españoles, por obvias razones, destruyeron implacablemente el mundo prehispánico. Si algo encontramos es por azar o porque carecía de valor metálico, sobre todo en los últimos cien años.
La piqueta ha sido impiadosa en manos de los perredistas. Necesitan votos y dinero y para ello hay que divertir a cualquier costo y ello conlleva al daño de edificios y de las escasas zonas naturales que le quedan a la otrora exuberante ciudad de México. En cuadros y fotografías antiguas podemos ver su grandeza natural y palaciega. Hoy en cualquier calle vemos su ruina, incluso en colonias pudientes como el Pedregal de San Ángel: baches, inundaciones, residencias de arquitectos afamados que se convierten en condominios horizontales o escuelas privadas, en fin. El Plan de Desarrollo Urbano (
PDDU) es una prueba fehaciente. Ahora el GDF puede hacer lo que le convenga o le dé la gana con el uso de suelo.
Lo anterior viene a colación porque un grupo de mexicanos distinguidos por su obra en beneficio de la conservación del patrimonio urbano ha señalado el fiasco que significa ponerle al
Monumento a la Revolución un elevador en el centro, rompiendo la armonía y majestuosidad de la obra cumbre de Carlos Obregón Santacilia. Me pregunto: ¿cómo ese grupo de académicos e intelectuales logrará frenar el atropello al sentido común? Marcelo Ebrard ya lo decidió. No veo forma de frenar la monstruosidad. Tanto Carlos Flores Marini (arquitecto) como Martha Fernández (historiadora de arte) han señalado a los medios el daño irreparable que el gobierno capitalino está cometiendo. No hay un sólo argumento en defensa del elevador y sí multitud de críticas serias. Se trata de subir más gente. ¿Cuánta más? ¿Cinco personas en cada ascenso, diez muy apretadas? Una vez que se llega a la punta, hay que descender a pie para utilizar el mirador y lo que uno tiene como espectáculo es una serie de espantosos edificios y un cielo gris. Dicho en otros términos, nada se gana destruyendo la dignidad del
Monumento a la Revolución, a lo sumo, algo de muy dudosa reputación para Ebrard, a quien no le interesa el Centenario sino la publicidad que supone adquirirá. En breve habrá una opinión de expertos sobre el atentado del jefe de gobierno capitalino y un comunicado de prensa advirtiendo del daño irreparable en una obra monumental y clasificada.
Este golpe patrimonial se repite por todo el DF. En Santa María la Ribera reconstruyen de manera tosca el
Kiosco Morisco, el antaño hermoso centro de Coyoacán se ha poblado de cantinas, bares, oficinas y ambulantes de toda clase. Pienso que será imposible reparar el daño hecho a una zona realmente bella.
Pero hay algo que llama la atención: toparse con la
complicidad de CONACULTA, el INAH y el GDF. Pareciera que las alianzas no están exclusivamente en el campo de la política sino también en materia cultural. ¿Por qué el
INBA no ha parado el atentado o por qué el silencio del
INAH? Por ahora es una pregunta sin respuesta. Consuelo Sáizar parece trabajar para el
PRD.
Pero
Tlalpan no se queda atrás, tiene lo suyo. Ahora su delegado, Higinio Chávez, acaba de tener una ocurrencia. De algún modo tiene que ser famoso para mantenerse dentro de los empleos del GDF. Si como legislador apenas abrió la boca para decir presente ahora su delegación está, como el resto de la capital, repleta de baches y vendedores ambulantes, franeleros que agotan el agua y desquician el tránsito, la basura se acumula en las zonas que el delegado tiene castigadas. Guillermo Sánchez Torres ganó notoriedad dentro del PRD porque trató de emular a AMLO y Ebrard y para divertir a los capitalinos intentó poner en el
Bosque de Tlalpan, zona natural protegida, una pista de hielo. Del mismo modo que la super vía Poniente destruirá vegetación y contribuirá al mayor desorden urbanístico, el delegado Sánchez Torres pensó arrasar algunos cientos de árboles para que la gente patinara sobre hielo como en Nueva York.
Higinio intenta emularlo y tiene entre sus proyectos dos especiales. El primero es
no obedecer el Programa de Manejo para proteger al
Bosque de Tlalpan que emitió Martha Delgado, secretaria de Medio Ambiente del DF y enseguida poner un ¡
lago artificial en algún punto del
Bosque de Tlalpan! Imagino que los vecinos y usuarios responsables del sitio harán lo mismo que hicieron con el proyecto de pista de hielo: impedirlo. Los capitalinos conscientes deberán hacer otro tanto con el elevador.
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http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=524822