13 Apr 2009

El ruido y la ciudad

Por Homero Bazán
12 de abril de 2009

El famoso chiste que desde los años 70 del siglo pasado circulaba entre los capitalinos y que proponía poner una cerca alrededor de la ciudad para impedir el regreso de la turbas de vacacionistas, no sonaba tan irreal para algunos, sobre todo para aquellos acostumbrados a vivir con los tímpanos como músico de banda.

Precisamente, en temporadas como la Semana Santa muchos se despertaban de pronto en medio de esa extraña sensación llamada “silencio” y cobraban conciencia de los niveles inhumanos de la contaminación por ruido.

Sería a finales de 1959, a unas cuantas semanas de estrenar la década de los 60, cuando este delicado tema aparecería por primera vez en diarios capitalinos, después de que investigadores universitarios, recién dotados con un elemental equipo de medición de decibeles, anunciaron que en algunas zonas del DF el ruido sobrepasaba el límite impuesto en países industrializados.

Aunque ya existían algunos reglamentos concernientes a fenómenos vibratorios aéreos, el control sobre el ruido producido por el parque automotor en la ciudad era inexistente.

De acuerdo con un informe publicado en Estados Unidos en 1952, la exposición a altos decibeles acarrea trastornos acústicos, repercusiones en el sueño, falta de apetito y bajo rendimiento laboral y escolar.

Años después, en un estudio patrocinado por autoridades de Salud para el valle de México, por primera vez se admitió que el ruido de autos, industria urbana y obras públicas ocasionaba alteraciones y problemas físicos y sicofísicos en la gente.

Hasta el 6 de diciembre de 1982 se publicó en el Diario Oficial el primer reglamento para la protección contra la contaminación por ruido.

Entre los puntos importantes que señaló la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia, se encuentra que la emisión de ruido máxima permisible en fuentes fijas es de 68 decibeles con un nivel de molestia de cinco en una escala de Likert.

Por supuesto estas cifras parecen a la fecha establecidas para alguna tierra de fantasía. ¿Cree usted que se respete alguna de estas cifras en la actualidad?

Vía estadis.eluniversal.com.mx