¿El DF seguirá siendo el búnker del PRD?
René Avilés Fabila
DOMINGO 15 de febrero del 2009Nada ha cambiado en el DF, a lo sumo las siglas del partido dominante. Antes el PRI imponía a placer. Mandaba de un lado a otro a políticos corruptos y se repartían el botín entre ellos. Hoy el PRD hace exactamente lo mismo. Desde hace unos días, los miembros de este partido se mueven en busca de notoriedad. Unos van de las delegaciones a las diputaciones, otros, en sentido inverso. Aparece alguna novedad: la velocista Ana Gabriela va a “rescatar” la delegación Miguel Hidalgo en manos del PAN para “dársela a Marcelo Ebrard”, el hombre que la hizo ganar una carrera política en el DF al convertirla en secretaria del deporte; en nueve meses sólo se ha hecho notar por su viaje para comentar los Juegos Olímpicos de Pekín.
El PRD y sus intelectuales orgánicos (ver el inaudito desplegado del pasado viernes en La Jornada, donde intelectuales que no viven en la delegación Cuauhtémoc, como Monsiváis y Poniatowska, apoyan a un connotado obradorista para esa delegación) piensan que ganarán el DF completo. La prueba es que para 83 cargos, hay unos mil ávidos aspirantes.
Veamos Tlalpan: una cadena de rufianes hace lo que le viene en gana desde que Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles colocaron a El Pino, quien se vio envuelto en escándalos del más bajo estilo, y a Carlos Ímaz, de atroz reputación política. La última hazaña del PRD fue imponer a un señor de escasa inteligencia, amor por el dinero e inculto. Ha sido un desastre. Y aquí hay algo que utilizo para responder los correos que he recibido por mi propuesta de rechazo a los partidos y a cambio buscar en la organización ciudadana las armas adecuadas para defendernos de su despotismo y capacidad para hacerse de bienes materiales ajenos.
Cuando la situación se hizo intolerable alrededor del Bosque de Tlalpan (área natural protegida, con unas cuatro mil familias afectadas), donde el delegado Guillermo Sánchez Torres y el director de cultura, un empresario artístico, han hecho un próspero negocio, una joven que estaba harta de no dormir a causa del escándalo que producían los conciertos masivos hasta las tres de la mañana, de las fiestas perredistas, de la inseguridad, del exceso de basura y del aumento del ambulantaje dentro y fuera del bosque, repartió casa por casa un volante y lo mandó por correo electrónico a la comunidad. Como reacción, los vecinos decidieron agruparse y pronto encontraron respaldo de luchadoras ciudadanas de la delegación como Clara Elvia Tapia, Patricia Vidales, Alicia Legorreta, Irma Burbano y otras más. Se presentó un frente de resistencia a la corrupción perredista. Lo primero que hicieron fue frenar la pista de hielo en el bosque; luego comenzó una larga lucha para impedirles que fuera el asiento de un negocio que ellos llaman festival internacional Ollin Kan. Bajo la apariencia de “obsequio” a los jóvenes del DF, mueven a los conjuntos musicales como si se tratara de una empresa. Se formó Pro Bosque de Tlalpan, asociación civil que ha dado la pelea legal. Encabezada por Rosario Casco Montoya, Julio Beltrán, Carlos Campos y Jorge Quintana, demandaron al delegado Sánchez Torres y exigieron que hubiera un reglamento para el uso del área natural y no se utilizara como salón de fiestas. La lucha no fue fácil, uno de los anteriores delegados, Luis Moyao, que también usa la política como un negocio lucrativo, trató de detener el proceso en la Comisión de Recursos Naturales. Asimismo midieron los altos niveles de ruido, levantaron actas de venta de alcohol y consumo de drogas en el festival. Las leyes se han ido cumpliendo y las autoridades delegacionales han cedido. En Derechos Humanos investigaron y tienen pruebas de multitud de violaciones que han cometido los funcionarios de Tlalpan.
Sánchez Torres, que no respeta ninguna norma o ley, organizó un cabildo ciudadano con sus incondicionales, sin representación del IFE, organismo encargado de vigilar ese tipo de instancias ciudadanas. Falsifica la realidad, trabaja sin transparencia. No imagino cómo esos personajes pueden acceder a puestos de representación popular, carecen no sólo de cultura política sino de ética, se mueven a espaldas de la población, se ocupan de sus amigos y amparan ambulantes e invasores de zonas ecológicas.
Ahora, entre otros, Adolfo Llubere e Hipólito Bravo aspiran al cargo delegacional, Sánchez Torres ya es precandidato a diputado y de este modo se han repartido el botín. Si bien la resistencia ciudadana los ha frenado un tanto, saltan de un cargo a otro defendidos por el PRD. No han sido derrotados del todo. Sin embargo, ahora los vecinos pugnan por la inhabilitación de varios políticos, para que no hagan más daño en Tlalpan ni saqueen las arcas de la ciudad.


