17 May 2010

Detente, Marcelo

EL UNIVERSAL              Jacobo Zabludovzky (Opinión)                     17/05/10
El Centro Histórico entra hoy al corredor de la muerte. A las 10 de la mañana se abren los sobres de las empresas aspirantes a ganar el contrato de $17 mil millones de pesos, último paso antes de la ejecución fijada para el l de mayo.

En estas dos semanas se analizarán, supuestamente, las ventajas y desventajas de cada propuesta para entregar el botín, perdón, asignar el contrato a la empresa o empresas (se permite cualquier complicidad) que ofrezca las mejores garantías de cumplimiento y el menor precio de los boletos. Lapso que permitirá al Centro Histórico ponerse bien con dios, arreglar sus asuntos terrenales, escribirle una carta a su madrecita querida, despedirse de sus cuates y ordenar el menú de su última cena.

Lapso último para que Marcelo Ebrard se digne ejercer su derecho a ratificar la pena o a salvarle la vida al condenado. Desde hoy hasta el 31 de mayo Ebrard posee recursos jurídicos suficientes para salvar, también, su propia vida política. Tiene demasiados fierros en la lumbre y la salvajada de despanzurrar lo que ya está hecho y bien hecho para encajar un tranvía que no se necesita es un acto políticamente suicida. Si lo vas a autorizar, Marcelo, cómprate la tumba adjunta para que a la hora de los entierros no tengamos la molestia de ir de un lado a otro.

En Bucareli, “Centro Histérico”, el 11 de enero de 2010, publiqué la clave del perdón: “Puedes acudir —le decía a Marcelo— al párrafo 9 de la Base de Licitación titulado “Suspensión temporal o definitiva del procedimiento de la licitación… párrafo b): Por razones de interés público o general”. Así de amplio y vago es el margen de tu facultad de evitar el crimen. “Estás a tiempo… no te equivoques”. Una o las dos razones pueden ser invocadas sin más problemas para suspender la sentencia.

Pero pueden encontrarse otras causas. Por ejemplo, no contar con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia, requisito indispensable para cualquier obra en el Centro Histórico, sobre todo en el Zócalo. El INAH no puede autorizar que se abra una zanja de 11 kilómetros de largo, por 2 metros de ancho, por uno de profundidad en las calles recién recuperadas del sector urbano más bello y antiguo de América.

En Bucareli, “Sobre rieles”, el 7 de diciembre de 2009, enumeré todos los ajustes que deben hacerse al suelo para soportar el peso del armatoste. Debe agregarse algo no mencionado: el hundimiento desigual y constante de las calles obligará a nivelarlas, trabajo adicional, perjuicio acumulado contra vecinos y paseantes. Pero no nos distraigamos, no se trata de buscarle otros defectos al defecto absoluto: el Centro Histórico no necesita tranvía.(...)

Durante 25 años pagaremos una renta mensual al constructor-operador del tranvía y cumplido el cuarto de siglo de uso y explotación la chatarra pasará ser propiedad del Gobierno del DF. El contratito burlón carece de abuela y de progenitora.(...)

Cualquiera comete un error. Eso no tiene importancia. El verdadero error está en no reconocerlo y llevarlo a sus últimas consecuencias. Si suspendes la licitación, Marcelo, dentro de unos meses será asunto olvidado. Si no, tendrás un tranvía que te acusará en plena calle a todas horas. El Centro Histórico no necesita tranvía.

Suspende la licitación, la chocamos y aquí no ha pasado nada”.  Eso publiqué. Hoy lo reitero caminando los últimos 15 pasos.  Estamos a tiempo.

Más info: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/48369.html