23 Dec 2011

Ciudad ineficiente / Urbanismo suicida

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CIRCULAMÉXICO Por: Ernesto Peralta 19/12/11

  ¿Qué hace a una ciudad eficiente? Vale la pena preguntarnos bajo qué términos se plantea la eficiencia de una ciudad y cómo la medimos. Podemos distinguir a lo económico, lo político o de gobierno, lo social y lo ambiental como cuatro factores esenciales en la medición de la eficiencia de una ciudad. También podemos suponer que una ciudad eficiente es aquella en la que existe un equilibrio entre estos factores y un círculo virtuoso que los liga entre sí.

Es evidente el desequilibrio económico, político, social y ambiental en el que se encuentran nuestras ciudades, si bien se ven destellos de planeación, siguen ganando los intereses a corto plazo. Este desequilibrio provoca una ciudad dispersa de casitas-gallinero Ara-Geo y la invasión de predios para autoconstrucción que son rentables económica y políticamente aunque representen un desastre social. El desequilibrio también provoca una ciudad inequitativa, porque la desigualdad es rentable económicamente cuando la especulación determina el valor del suelo y la vivienda fragmentando la ciudad en clases sociales diferenciadas;  y, es rentable políticamente porque sencillamente es más barato comprar votos de gente pobre.

Una ciudad dispersa e inequitativa es una ciudad adicta a la movilidad y al automóvil. Los unos trabajan para los otros pero viven lo más alejado posible, las distancias entre un punto y otro y las respectivas fronteras urbanas son suficientes para permitir que en una sola ciudad existan sin convivir: primer y tercer mundo. Lo más eficiente para mantener una ciudad dispersa e inequitativa es la ineficiencia y esto tiene un efecto en el espacio público y los sistemas de transporte. La ineficiencia también provoca dispersión e inequidad cerrando así un círculo vicioso y suicida. 

Nuestras ciudades no crecen alrededor de centros de convivencia, plazas o centros urbanos, crecen a las orillas de las autopistas y de las grandes vialidades o crecen condicionadas por las grandes vías de comunicación, vías diseñadas para fomentar un medio de transporte ineficiente. La ciudad es un residuo enmarcado por avenidas. No es que nuestras ciudades se estén planeando para el automóvil como sucede en los United States, aquí es el automóvil el que planéa las ciudades y aunque la ciudad del automóvil es una ciudad ineficiente conserva la justa distancia entre clases sociales y permite sostener el crecimiento hormiga hasta el infinito.

La ciudad ineficiente es un negocio suicida que se transforma en urbanismo suicida. Los segundos pisos, nuestro espacio público deteriorado y en el olvido, las fronteras urbanas, los residuos urbanos, los “no lugares” y el hecho de que el 80% de nuestro espacio público se destine al automóvil son pruebas fehacientes de este urbanismo suicida que promueve una ciudad ineficiente e inhumana, una ciudad para autos y no para personas.

Dicho lo anterior solo queda preguntarnos si la siguiente noticia refleja una era de ciudades más humanas y eficientes o si tan solo les suena a anuncio apocalíptico:

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Comienza la era de vías de cuota en el DF http://bit.ly/rSOLyU