6 Jan 2012

Basura: no, no estará resuelto esta semana el problema

Desde Septiembre, 2010, hubo focos rojos por un temporal cierre del Bordo Poniente debido a inundación que dificultó entrada de trailers. ¿En qué estaba pensando Ebrard cuando con candado, bombo y platillo cerró la recepción de residuos dizque anticipándose a la fecha límite del 31 de Diciembre del 2011 pero sin tener un buen plan de respaldo y destino final de la basura--separada o no?

Durante el 2008 se advertía de las razones y consecuencias de cerrar el Bordo Poniente.  ¿Por qué Ebrard no atendió estos avisos y ha dejado que la Ciudad de México, iniciando en el meritito Centro Histórico, se inunde de basura regada en las calles?

CRÓNICA Por: Juan José Huerta  06/01/12

Con un optimismo fuera de lugar, el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, ha asegurado que esta misma semana se resolverían los problemas de la basura en esta ciudad, lo que ni de lejos es cierto, pues son demasiados los errores y omisiones en la política pública urbana al respecto. No se trata tan sólo de las consecuencias del por tres años pospuesto cierre del Bordo Poniente, pues no es únicamente cuestión del tiradero, de la disposición final de basura; es algo mucho más complejo lo que está colapsando en esta ocasión, y que igual puede suceder pronto en otros asuntos urbanos tan importantes como la disponibilidad de agua potable, el desalojo de los drenajes, el tener aire limpio y saludable.
En realidad, no se han aprovechado los cinco años de esta administración capitalina para solucionar a fondo este problema, cuando ya se le veía venir desde hace mucho. Así, a pesar de que desde 2003 está en vigor la Ley de Residuos Sólidos del Distrito Federal, y su Reglamento desde enero de 2009, malamente se aplican y, en consecuencia, no se ha desarrollado como debiera el concepto de “basura cero”, es decir, la impostergable necesidad en una urbe de la magnitud de la nuestra de reducir al máximo la generación de basura desde la fuente, desde el diseño, el empaque y la envoltura de los productos, con la amplia colaboración de fabricantes y comerciantes. La necesidad también de promover decididamente la selección de residuos, no tan sólo en orgánicos e inorgánicos, sino en una escrupulosa separación de estos últimos en plásticos, cartón y papel, vidrios, metales, pilas y baterías, equipos electrónicos, focos ahorradores de energía, aceites y otros líquidos de tratamiento especial, y la canalización oportuna, eficiente y limpia de cada clase de estos residuos a plantas de reciclaje. Aquí también con la participación activa de fabricantes y comerciantes de los productos originales para recibir y canalizar al reciclaje adecuado los residuos de los mismos.

Adolecemos también en esta capital de las urgentes medidas que deberían ya estar en plena práctica en relación al manejo sustentable de los residuos sólidos, líquidos y emanaciones al aire, de la industria de transformación capitalina, de los talleres, grandes y chicos, mecánicos, eléctricos, de pintura y de otro tipo; del sector de restaurantes, cocinas y similares, normatividad tan descuidada en la realidad de esta ciudad. Los contratistas del propio GDF, como los que construyen las grandes vialidades elevadas, contribuyen a la situación de crisis de desechos sólidos que invaden barrancas y tierras de conservación con los millones de metros cúbicos de cascajo que producen, para los cuales no se preparó un adecuado programa de disposición.

Bueno, esta semana un juez aplicó por primera vez la reforma de la Asamblea Legislativa al Código Penal del DF, del 27 de julio pasado, mediante la cual se consideran graves los delitos contra el ambiente, y dos hombres fueron condenados, por tirar cascajo en un lugar de Xochimilco, a 3 años y dos meses de cárcel, más 70 mil pesos de multa y reparación del daño. Claro que al respecto vale el argumento de que este tipo de condenas debe ser la excepción, que es mucho mejor para la salud pública que la autoridad aborde prioritariamente la cuestión de la educación y capacitación de los habitantes de esta ciudad en relación al problema de la basura (y demás delitos ambientales); de hacer claramente explícito el ciclo de la generación de basura para convencer a la gente de cuál es la conducta apropiada en cada paso: separación y almacenamiento temporal de los residuos (¿no es posible que un porcentaje importante de vecinos pueda hacer composta con su basura orgánica en sus propios jardines o patios?); la entrega apropiada a los recolectores, ya sea en las propias casas o en sitios o almacenes determinados; no tirar la basura ni cualquier desperdicio o excrescencia en las calles. Para ello, los muchos millones de pesos que el gobierno capitalino gasta en propaganda inútil y autoelogiosa, del tipo de “ciudad donde hacemos que las cosas buenas pasen” o “construimos 200 kilómetros de vialidades”, deberían reorientarse para que la “comunicación social” del gobierno de la ciudad esté auténticamente enfocada hacia la educación cívica, para que los capitalinos tomemos plena conciencia de nuestra esencial participación en la resolución de muchos problemas urbanos.

¿Qué todas las medidas señaladas son complejas y costosas? Sí, claro, pues la gestión en las modernas megalópolis es muy difícil y complicada; y las soluciones idóneas no se logran de la noche a la mañana, sino que llevan mucho tiempo de conceptualización, preparación y ejecución. Pero, en el caso de la basura, estas soluciones integrales no se podrán lograr si se parte del planteamiento simple de que sólo se requiere encontrar espacios a fin de enterrar los residuos y que el problema se resolverá en una semana, cuando han pasado ya bastantes años de que se empezó a visualizar todo lo complicado del asunto. Aquí, como en otros aspectos del gobierno urbano, está haciendo tremenda falta la “micro administración”; la autoridad parece contentarse con la visión “macro” y, desde allí, todo parece muy fácil, basta con asignar gigantescos contratos aquí y allá, pero no se baja al detalle de la calle. A lo que se llega es a proponer, como solución a cada cuestión… la privatización del sector, aunque esto no logra resolver las dificultades, pues por su naturaleza los entes privados que quedan a cargo no cuentan con la visión global de la autoridad, ni con el manejo de los diferentes recursos al alcance de ésta… y además, lógicamente, están primordialmente interesados en la maximización de su ganancias y menos en el interés general.

Con esa visión, se propone ahora formalizar de alguna manera los tiraderos públicos de basura, pues el secretario de Obras, Fernando Aboitiz, declaró que 700 grandes contenedores serán instalados por el GDF en distintos lugares de  la ciudad: “los vamos a colocar en los lugares en donde tenemos registrados tiraderos clandestinos, en donde la gente deja la basura, por lo general, durante las noches, y habrá personal nuestro las 24 horas del día para enseñar a depositar separado”, señaló. Otro funcionario declaró que serían colocadas unidades de carga de hasta siete toneladas de capacidad, conocidas como góndolas, para realizar esa función de colectar la basura y luego transportarla a su lugar final de disposición. Vaya, aunque son usados en ciudades más chicas y ordenadas, con las innumerables experiencias al respecto en esta ciudad, no me gustaría vivir cerca de uno de esos contenedores o góndolas de basura, que muy pronto estarán rebosantes de desechos de todo tipo, sin separar, y serán nido de alimañas de toda especie, sin contar con la lamentable vista que agregarán al paisaje urbano.

Algunos especialistas promueven ahora la reactivación de los proyectos que tenía el GDF hace tres años de construir gigantescos Centros Integrales de Reciclado y Energía (CIRE) para reciclar residuos inorgánicos y convertir los orgánicos en composta. Vecinos de las zonas donde los CIRE´s se implantarían protestaron con razón y echaron atrás los proyectos, pues era una solución centralista que introducía grandes centros de acopio y fábricas de transformación de basura en zonas residenciales o en suelos de conservación, cuando una real solución es trasladar los residuos ya separados a las múltiples facilidades de transformación que ya operan descentralizadamente en la ciudad o sus alrededores.

Y, por supuesto, protestan los vecinos de los municipios del Estado de México o de Morelos, donde el GDF contrata tirar la basura, pues nadie quiere en su comunidad los desechos de fuera (bueno, excepto México, que acepta de Estados Unidos el trasiego transfronterizo de residuos tóxicos y sustancias químicas peligrosas, como las contenidas en las baterías de plomo-ácido usadas, según nuevas denuncias de organizaciones civiles de México, Estados Unidos y Canadá).

Hay otros aspectos que no se resuelven de todo este complicado asunto: el gran atraso tecnológico en la limpieza pública de la ciudad, con montones de desechos orgánicos de parques y jardines que permanecen por meses en las banquetas, o las toneladas de polvo que levantan diariamente los barrenderos de las calles. Y, por supuesto, la irregular situación laboral de los trabajadores de Limpia, que necesitan complementar su raquítico salario y su falta de prestaciones con propinas de los vecinos.

No, solución esta semana no; si nos aplicamos desde ahora, quizá lo logremos en el próximo sexenio.

Ediles no autorizan entrada de basura del DF: http://www.eluniversal.com.mx/notas/821276.html

No podemos tomar una decisión al vapor: alcalde de Ixtapaluca: http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/cfe9662fd2345ed6a9080b4a718305d2

Aboitiz minimiza problema de la basura: http://www.cronica.com.mx/seccion.php?seccion=ciudad&id=2

Llevará semanas salir de la contingencia por la basura en el DF: http://www.jornada.unam.mx/2012/01/06/capital/034n2cap